jueves, 21 de agosto de 2014

Que te vean como a la profesional que tú eres.

Hace un año aproximadamente me decidí a tomarme fotos profesionales para mis webs, escogí a mi fotógrafa favorita, Rebeca López, de Kisikosas, y lo hice porque mi negocio no paraba de crecer, estaba llevándolo a otro nivel, necesitaba implementar cambios que me ayudaran a ampliar el alcance de mi mensaje y para ello todo debía reflejar el grado de profesionalidad que realmente estaba dando y merecía, y para ello no bastaba con buenos servicios y páginas con contenido interesante y con diseños bonitos y fácilmente navegables, había que abordar la cuestión de la profesionalidad en todos sus campos, incluyendo el de la imagen, así que no lo dudé, hablé con mi socia Mireia Long, junto con Sorina Oprean, la "tercera pata de la banqueta" de la Pedagogía Blanca, y nos pusimos en manos de Rebeca.








Ahora estoy agendando de nuevo una sesión fotográfica con ella, así que me ha parecido que era un buen momento para darte 9 consejos para que tú también tengas esa imagen profesional que mereces:
  1. Contrata a un profesional (o a varios). Un fotógrafo profesional es imprescindible, pero si además quieres contratar a un asesor de imagen que te ayude con la ropa o a un maquillador, adelante. Se trata de tomar fotos que reflejen lo mejor de ti, que saquen tu auténtico yo hacia afuera para que las personas puedan conectar contigo. Además, no es tan caro como parece, es una buena inversión, que merece la pena y que compensa.
  2. Deja claros los derechos que vas a tener sobre las fotos que te haga el fotógrafo, a cuantas tienes derecho, que coste tienen las fotos extra, si te las va a dar en un CD, si quieres alguna impresa, si te las pasa digitalmente por dropbox o similar… Esto acláralo antes de empezar vuestra sesión.
  3. No hagas tus fotos en un estudio, eso queda artificial, no se te ve en tu ambiente, no es natural y no da confianza. Haz las fotos en lugares que te gusten y en donde te sientas confortable, en tu hogar tu oficina, el jardín, tu cafetería favorita…
  4. Vístete de forma adecuada. Si quieres que se te vea profesional, viste profesional, no vayas en chandal ( a no ser que seas entrenadora deportiva o atleta profesional), si quieres que se te vea cercana, usa ropa informal, pero cuidada. Utiliza ropa que te haga sentir tú misma, y que te siente bien.
  5. Hazte muchas fotos. Cuantas más fotos hagas más fácil será que encuentres alguna que te guste. 
  6. Tómate algunas fotos mirando directamente a la cámara, esto crea conexión con quien está mirando la foto, te ve los ojos, capta tu mirada, y da confianza. Puedes tener varias fotos mirando a otros lados, más “Lifestyle”, pero hazte también algunas mirando directamente a la lente, las vas a utilizar.
  7. Si sonríes, hazlo con toda la cara, no solo con los labios. Esas fotos en los que la gente sale solo con los labios hacia arriba y el resto de la cara seria no transmiten confianza, se ven sonrisas falsas, y eso no transmite una buena imagen de esa persona. Si sonríes hazlo con toda la cara, con tus labios, tus ojos, tus pómulos, toda la cara sonriente, hacia arriba, eso sí es una auténtica sonrisa, transmite alegría y credibilidad, así que sonríe sin miedo. También te recomiendo que te hagas algunas fotos sin sonreír, con cara neutra, a lo Victoria Beckham, para que tengas distintas fotografías para distintos usos.
  8. Elige una foto como la imagen que vas a tener en tu web, perfiles sociales profesionales, etc, usar la misma en varios lugares hace que seas fácilmente reconocible y eso también da confianza.
  9. Hazte fotos nuevas cada pocos años, es importante que las fotos reflejen tu imagen actual. No hay nada más penoso que tener la foto de hace 10 años, cuando luego te ven en persona, te ven fatal. Una cosa es que te hiciste la foto con gafas y justo vas a un evento con lentillas, o acabas de cortarte el pelo, eso está bien, pero tú me entiendes… Ya has visto algunas fotos de esas en las que cualquier parecido con la persona en la vida real en este momento es pura casualidad…
Recuerda que tu imagen personal forma parte de la imagen de tu marca, no está desvinculada. ¿Qué percepción quieres que tenga la gente de tu marca, de tus servicios, de tu negocio, de ti? Piénsalo bien, revisa estos consejos y actúa en consecuencia.

Azucena Caballero 

lunes, 18 de agosto de 2014

Cómo estimar el tiempo cuando empiezas un nuevo proyecto





 ¿Alguna vez te has propuesto hacer una tarea que habías calculado tener lista en una hora y has acabado necesitando 4 horas?

¿Y al revés?

¿Has hecho frente a una tarea que venías posponiendo y posponiendo porque se te hacía muy cuesta arriba y en cuanto te has decidido y has ido a por ella la has tenido lista en 10 minutos?



En ocasiones nuestra habilidad para estimar el tiempo nos juega malas pasadas, pero la cosa se complica mucho más cuando nos enfrentamos a tareas completamente nuevas para nosotras.

Empezar cosas nuevas, ¿te suena?

Esa es una de las premisas de cualquier mamá emprendedora: nos encontramos constantemente saliendo de nuestra zona de confort y avanzando hacia lo desconocido.

Entonces, ¿qué podemos hacer cuando iniciamos un nuevo proyecto?



La experiencia es un grado




Somos mejores estimando el tiempo de cosas que nos son familiares, porque contamos con la experiencia adquirida.

Ten en cuenta situaciones pasadas y el tiempo que realmente has acabado necesitando para actividades similares.

Si es la primera vez que vas a hacer algo así, puedes preguntar a otras personas que ya hayan pasado por esto, siempre podrán asesorarte sobre:


  • Qué tipo de problemas suelen surgir.
  • Cuánto tiempo les llevó.
  • Cuál es la mejor forma de afrontarlo.
  • Qué tipo de herramientas te pueden ser útiles.
  • Posibles atajos.
  • Etc.



Ten muy clara tu meta



Con una simple idea general de lo que quieres hacer es muy fácil que te equivoques en tus estimaciones, cuanto más abstractos sean tus planes, más le va a costar a tu cerebro hacer un cálculo ajustado.

Si no tienes claros todos los pasos que deberás seguir para conseguir tu objetivo, también es fácil que calcules de forma equivocada el tiempo que necesitarás para llevarlo a cabo.

Haz una lista de todas las actividades que deberás hacer y si es posible anótalas en sentido cronológico, teniendo en cuénta qué vas a necesitar tener hecho para pasar a lo siguiente.

También necesitas estar segura del momento en el que la tarea se habrá completado, si no es imposible que puedas hacer una buena estimación del tiempo.

El último paso de tu lista debe ser ese momento en el que puedas decir “¡Bien hecho! ¡Terminé!”.


Pequeños bocados



Si tus proyectos son muy generales, es fácil que te sientas abrumada y no sepas por dónde empezar.

Cuando ya tengas claras todas las tareas de las que se compone, desglósalas con todo lujo de detalles.

Divide tus actividades en mini-proyectos digeribles sobre los que tengas una percepción más real del tiempo que necesitarás invertir en cada uno.

Diseñar un nuevo sitio web, por ejemplo, es un proyecto complejo, implica cantidad de aspectos: adquirir un dominio, contratar un hosting, escoger la plataforma con la que vas a trabajar, decidir el diseño, trabajar en los aspectos técnicos, redactar el contenido

Ir desgranando todas las tareas que serán necesarias en todo el proceso te va a permitir hacer estimaciones más correctas.

Es importante que tengas en cuenta factores como:


  • La participación y los plazos de ejecución de terceras personas en las que hayas delegado tareas.
  • Tiempo que tardarás en aprender a manejar un nuevo software.
  •  Posible formación que debas recibir.
  • Otras tareas con fecha de vencimiento que coincida con el tiempo que quieres dedicar al proyecto.
  • Reuniones o actividades familiares que ya tengas agendadas.
  • Etc.


Cojín de tiempo



No te comprometas a hacer cosas esperando que no surja ningún imprevisto ni contratiempo, las posibilidades de que eso ocurra son bastante remotas. 

Renuncia a ese falso optimismo.

Subestimar plazos puede convertirse en una fuente de estrés, además de afectar a tu reputación y transmitir una imagen de poca seriedad y escasa profesionalidad.

Por mucho que intentes planificar y anticipar, debes tener en cuenta que hay factores que pueden escapar a tu control.

Sé flexible en tu estimación y añade un cojín de tiempo para imprevistos, interrupciones y emergencias inesperadas.  Si finalmente no es necesario, vas a disponer de un tiempo extra para dedicarlo a lo que quieras.
 


Neus Virgili
Maternidad a Tiempo Completo, Gestión del Tiempo y Desarrollo Personal



domingo, 17 de agosto de 2014

ARROZ BENGALI

Os traigo en plenas vacaciones veraniegas un dulce muy refrescante, es uno de los platos típicos de la cocina tradicional hindú, es super fácil de preparar.
En este caso la receta la he adaptado a mis gustos, os lo pongo entre paréntesis :)
Espero que os guste ;)

ARROZ BENGALI




Ingredientes;

1 taza de arroz (yo le pongo arroz integral, avena...)
1 taza de frutas picadas (papaya, plátano, higos, pasas, manzanas, fresas,...o lo que tengas, melón, sandia, melocotón)
2 cucharadas de azúcar (sirope de ágave o azúcar de caña integral)
Miel (o melaza de arroz, tambien está muy bueno)
1 taza de yogur (aqui al gusto... de vaca, de soja, de arroz, etc.)


Elaboración;

Cocina el arroz utilizando 1 y 3/4 tazas de agua con el azúcar y yo le añado una ramita de canela.
Una vez cocido el arroz, cámbialo de recipiente y déjalo enfriar.
Luego agrega las frutas picadas y el yogur con miel al gusto.

Y a disfrutar de un postre sano y delicioso!

Más inspiración para fiestas en   www.lavidaenrosapastel.com

lunes, 4 de agosto de 2014

Tu plan de 7 pasos para eliminar malos hábitos




Como te comenté en mi último artículo, hay hábitos que mantenemos en nuestra vida aunque sabemos que son perjudiciales para nosotras o que se interponen en nuestro camino hacia la vida de nuestros sueños.

Deshacerte de ciertas costumbres cuesta mucho más que instaurar otras nuevas…de hecho, la forma más fácil de conseguirlo es sustituyendo una costumbre por otra.

Instaurar nuevos hábitos no suele ser algo fácil de hacer, estamos hablando de rutinas instaladas en nuestro inconsciente y que escapan de nuestro control, de ahí que sea necesario hacer un esfuerzo consciente para cualquier modificación.


A continuación te dejo una pauta que puede ayudarte a cambiar las cosas:



1) Elegir un único hábito por el que empezar



Ya tendrás tiempo para atacar todos los frentes, pero ahora concéntrate exclusivamente en uno.

Por muy motivada que te sientas y aunque te veas con fuerzas para todo, hacer frente a un único cambio cada vez aumentará enormemente tus probabilidades de éxito.



2) Tomar plena conciencia del proceso



Familiarízate con las características y todo lo que rodea y desencadena esa acción.

Todo empieza por ser capaz de darte cuenta de lo que piensas o experimentas en esos momentos y qué factores son los desencadenantes.

Una vez seas consciente de lo que sucede, podrás empezar a valorar otras alternativas así como formas mejores de manejar la situación y tendrás mucha información para empezar a introducir modificaciones.

Ten presente que es un paso imprescindible, un hábito sólo puede cambiarse cuando lo devolvemos al nivel de la conciencia.



3) Empieza con algo pequeño. 




Se trata de ir introduciendo pequeñas modificaciones que seguirán un progreso, que se irán expandiendo cada día o cada semana.

No quieras salir a correr durante dos horas si llevas años de sedentarismo acumulado; quizás el primer día será suficiente con que des la vuelta a la manzana. 

Simplemente trata de hacer un poquito más cada día.



4) Busca un nuevo hábito que te guste. 



creativa con los nuevos hábitos que quieres instaurar.  
Y por supuesto, no te lances a comprar una buena equipación de runner si ni tan siquiera te gusta salir a caminar.

No tiene mucho sentido tratar de sustituir un mal hábito por algo que realmente no te motiva, encuentra algo que verdaderamente te guste hacer.

No necesitas tomar una decisión ahora mismo, date el tiempo necesario para encontrar el sustituto adecuado.



5) Ponte obstáculos. 



Sí, como lo oyes.

Si te resulta extremadamente difícil resistirte a alguna de estas rutinas profundamente interiorizadas, puedes ponértelo difícil a ti misma.


Prueba a desconectar el módem para quedarte sin acceso a internet y evitar distracciones on-line o evita aquellas situaciones o personas con las que tienes fuertemente asociado ese hábito.



6) Ten clara tu meta.



Te resultará mucho más fácil vencer esos malos hábitos si sabes hacia dónde quieres dirigirte y trazas un camino para llegar hasta allí.

Propósitos vagos como “Voy a cuidarme más” o “ No voy a perder tanto tiempo en facebook” no te fuerzan a la acción ni sirven de inspiración.

Una vez hayas decidido tu estrategia, se trata de insistir e insistir en esa nueva conducta hasta que también llegues a interiorizarla y sustituya completamente el hábito anterior.



7)  Celebra todos tus progresos. 



No hay victorias pequeñas, cualquier pequeño cambio que consigas instaurar merece que lo festejes.

¿Qué te parecería premiarte con algo que te guste?  

Un baño relajante o una cena en tu restaurante favorito pueden suponer una descarga de endorfinas que te acompañen y te mantengan motivada durante todo el proceso.



Sea como sea, ten en cuenta que cambiar unas costumbres por otras más beneficiosas puede llevar su tiempo, ten paciencia.

Para cambiar cualquier hábito es necesaria una buena dosis de disciplina y fuerza de voluntad, pero teniendo clara cuál es tu meta y cómo va a mejorar tu bienestar emocional y tu calidad de vida,  será más fácil encontrar la motivación necesaria.


Neus Virgili