sábado, 25 de octubre de 2014

Mamá emprendedora: ¿Cómo escuchas? ¿Desde donde lo haces?



¿Sabes escuchar? ¿Desde qué lugar, posición o paradigma lo haces? ¿Sabes que tipos de prejuicios tienes sobre las personas con quienes hablas?

No nos damos cuenta, pero entendemos lo que oímos y vemos en función de nuestras ideas, creencias y suposiciones. Nuestra forma de entender el mundo nos hace percibir lo que los demás dicen en un sentido u otro en función de nuestra propia visión del mundo y del momento y eso a veces está bien, pero en otras ocasiones nos hace limitarnos, porque no estamos lo bastante abiertos para entender mensajes diferentes o nuevos.

Y nos pasa a todos, es lo más habitual.

Te voy a poner un ejemplo sencillo, de hace poco.

Publiqué en mi muro personal de Facebook (no en una de mis fanpages profesionales) un mensaje que sin dar muchos detalles, estaba abierto a varias interpretaciones, como mínimo a una de carácter profesional y a una de tipo personal. Muchas personas me escribieron mensajes de apoyo sin entrar a valorar a qué me refería, solo deseando que todo fuera para bien, pero otras lo hicieron dando por hecho que yo hablaba de algo profesional, incluso me mandaron mensajes preguntándome por mi nuevo proyecto. Esas respuestas estaban dadas por el paradigma en el que esas personas me sitúan, me ven como a profesional o ellas están también en un momento de avance profesional y conectan con eso, no pensaron en que me podía referir a algo de mi vida personal en la que también suceden cambios, hay que trabajar en ellos y no siempre es fácil aproximarse a lo que se viene en ese terreno. No estaban abiertas a ver más allá del lugar en el que me han puesto en su mente (aunque ahora seguro que le están dando la vuelta a esa idea inicial, es lo maravilloso de nuestro cerebro que nos permite recolocar todo en función de lo que va llegando).

Ser conscientes de que casi nunca somos realmente objetivos y vemos el mundo desde el lugar en el que nosotros estamos es algo importante y útil, porque nos permite trabajar sobre ello para mejorar nuestra escucha, nuestra empatía, y mejorar nuestra capacidad de creación de sinergias para trabajar por, para y con nuestros seguidores y clientes.

Cuando emprendemos ser conscientes de esto es muy importante, porque si podemos cambiar nuestro punto de escucha y amoldarnos a nuevos paradigmas, los de nuestros seguidores y clientes potenciales, podremos ofrecerles lo que desean y necesitan, ayudares mejor y ofrecer un mejor servicio más ajustado a sus necesidades.

¿Te acuerdas de la historia del padre con los niños en el metro que no paraban de saltar y hacer ruido que contaba Stephen Covey en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”?

Era esta:

"Recuerdo un «minicambio» de paradigma que experimenté un domingo por la mañana en el metro de Nueva York. La gente estaba tranquilamente sentada, leyendo el periódico, perdida en sus pensamientos o descansando con los ojos cerrados. La escena era tranquila y pacífica.

Entonces, de pronto, entraron en el vagón un hombre y sus hijos. Los niños eran tan alborotadores e ingobernables que de inmediato se modificó todo el clima.

El hombre se sentó junto a mí y cerró los ojos, en apariencia ignorando y abstrayéndose de la situación. Los niños vociferaban de aquí para allá, arrojando objetos, incluso arrebatando los periódicos de la gente. Era muy molesto. Pero el hombre sentado junto a mí no hacía nada.

Resultaba difícil no sentirse irritado. Yo no podía creer que fuera tan insensible como para permitir que los chicos corrieran salvajemente, sin impedirlo ni asumir ninguna responsabilidad. Se veía que las otras personas que estaban allí se sentían igualmente irritadas. De modo que, finalmente, con lo que me parecía una paciencia y contención inusuales, me volví hacia él y le dije: «Señor, sus hijos están molestando a muchas personas. ¿No puede controlarlos un poco más?».

El hombre alzó los ojos como si sólo entonces hubiera tomado conciencia de la situación, y dijo con suavidad: «Oh, tiene razón. Supongo que yo tendría que hacer algo. Volvemos del hospital donde su madre ha muerto hace más o menos una hora. No sé qué pensar, y supongo que tampoco ellos saben cómo reaccionar».

¿Puede el lector imaginar lo que sentí en ese momento? Mi paradigma cambió. De pronto vi las cosas de otro modo, y como las veía de otro modo, pensé de otra manera, sentí de otra manera, me comporté de otra manera. Mi irritación se desvaneció. Era innecesario que me preocupara por controlar mi actitud o mi conducta; mi corazón se había visto invadido por el dolor de aquel hombre. Libremente fluían sentimientos de simpatía y compasión. «¿Su esposa acaba de morir? Lo siento mucho... ¿Cómo ha sido? ¿Puedo hacer algo?» Todo cambió en un instante.


Cómo cambia la visión ¿verdad? y cambia también la comprensión, así como el entendimiento de la ayuda que podemos proveer, como aportar servicio a las necesidades de esas personas, y todo eso solo por escuchar de manera empática y sin prejuicios ni suposiciones previas.

Recuerda que escuchar de manera abierta, sin presuponer nada te ayudará a mejorar en tus servicios, porque al final tu emprendimiento va de poder dar a tus clientes lo que desean, ese es el objetivo de tu negocio, dar el servicio que cubra lo que realmente quieren tus clientes.



Azucena Caballero

lunes, 20 de octubre de 2014

Mamá emprendedora: ¿En qué te enfocas?



Este es el título de mi último artículo para "Consejos de mamá" de About.com.

En el mismo hablo de la importancia de tener claro en lo que sí tenemos que enfocarnos como mamás y emprendedoras que somos, y a qué no debemos prestarle atención para ahorrar tiempo, energía, y además disfrutar más de todo el proceso y enorme trabajo que supone sacar nuestros proyectos adelante.

Lo llevo sobretodo a dos niveles, uno es el enfoque práctico, el que tiene que ver con objetivos, tareas y resultados, y por otro lado lo llevo también a un nivel más emocional para huír de los vampiros emocionales cercanos, y sobretodo para huír, ahí sí como de la peste, de los chupópteros cibernéticos y los trolls, y no perdernos en el maremagnum de tertulianos del blogueo y las redes sociales que no nos aportan nada.

Creo que el artículo me quedó francamente bien (sí, no tengo abuela, es así) y te dejo aquí mi conclusión final del mismo:

"Enfócate, sé productiva, avanza, y triunfa. Eso es la mejor inversión de tu tiempo y tu energía que puedes realizar."

Si te apetece, léelo entero aquí.

Azucena Caballero




domingo, 19 de octubre de 2014

Crema de almendras al cacao

Esta receta nació de mi necesidad de aprovechar la almendra que me sobraba de hacer leche de almendras, se puede untar en tortitas de trigo integral , para hacer galletas de chocolate , galletas de desayuno, sanas barritas de avena, etc.


Yo me lo como con manzanas, zanahorias, galletas, pitas, plátanos, con mermelada, sandwichs, crema de chocolate, en batidos, en el yogur congelado, en las galletas, aqui estoy con una rosquilleta y leche de avena :)
Es ideal para ofrecerla en cumpleaños, yo sigo apostando porque en las celebraciones se ofrezca aperitivos sanos y mostremos a los niños una alimentación alternativa saludable y en los cumpleaños también es posible, como con esta crema, puesto que tanto el cacao como la miel son alimentos muy nutritivos y que nos van a dar mucha energía.  Sustituir el aceite de palma (que es el que comemos con las cremas comerciales) por el de sésamo por ejemplo, supone una receta de muchísima mas calidad para nuestro organismo.

Para prepararla... es un juego de niños.

En primer lugar, comenzar con almendras enteras, utilizar almendras sin sal-secas tostadas aunque  puedes utilizar sal si lo prefieres. A veces añado unos cacahuetes tostados con miel a la mezcla, o avellanas. Esto es opcional.

Para triturar las almendras utilizar una picadora o un procesador de alimentos y obtendremos harina de almendra.

Ingredientes;
    1 taza de almendras  (yo siempre uso tostadas, sin sal o la pasta que queda después de hacer la leche de almendras) 
    1/2 taza de miel
    2/2 cucharadas de cacao puro
    1/2 taza de aceite girasol, de sésamo o de coco.

Elaboración:

Vierte las almendras en el procesador de alimentos hasta que estén finamente molidas.
Añade la miel.
Añade el cacao puro en polvo.
Añade el aceite de sabor neutro y mezclar .
Se puede añadir por encima  mijo inflado o cualquier cereal para darle un toque de diversión

Verter en un bote, queda un poquito líquida... ah! y se puede dejar fuera de la nevera.

Encuentra invitaciones, decoración y más inspiración para fiestas en  www.lavidaenrosapastel.com

lunes, 13 de octubre de 2014

Empezar a levantarte temprano: Consejos para poder madrugar




Levantarnos de la cama en cuanto suena el despertador cuesta, y mucho, más todavía si resulta que está sonando una o dos horas antes de “lo habitual”.


Es muy fácil caer en la tentación de escuchar nuestras vocecitas internas, aquellas que te dicen que te fuiste a dormir tarde, que tus peques te han despertado varias veces durante la noche, que para empezar el día con energía necesitas dormir más rato…


Y al final te acabas convenciendo a ti misma que MERECES seguir durmiendo.

 Imagen cortesía de marcolm/ FreeDigitalPhotos.net
 Imagen cortesía de marcolm/ FreeDigitalPhotos.net


Si todavía no tienes claros los beneficios de empezar a madrugar te recomiendo que te pases por AQUÍ antes de seguir leyendo; y si tienes claro el por qué pero te sigue faltando el cómo, aquí te dejo unos consejos para que el cambio de hábito sea más llevadero:




·     Tener claros tus motivos



Déjame que insista en este aspecto porque sin una motivación fuerte y bien definida será imposible que consigas salir de la cama.


Todos tenemos un por qué.  

El mío es que si dejo hecho todo el trabajo "duro" antes de que el resto de la familia se despierte, el resto del día se convierte en un auténtico regalo.


No tengo que preocuparme por si encontraré tiempo para lo que tengo pendiente, no me pondré de mal humor cuando las cosas se tuerzan y podré afrontar los imprevistos con la tranquilidad de saber que lo más importante ya está hecho.




     La noche anterior




  • Facilítate el trabajo para mañana.




Deja lista la ropa que vas a ponerte, no vas a querer arriesgarte a despertar a tus hijos con tus ruidos buscando y rebuscando en el armario un conjunto favorecedor.

Si además vas a aprovechar para salir a correr o ejercitarte, deja también preparada la bolsa de deporte y todos los accesorios que vayas a necesitar.

El día tiene que empezar fluyendo, no renegando a oscuras porque no consigues encontrar la ropa que te quieres poner.



  • Pon el despertador para ir a dormir.


Un paso clave para poder levantarte temprano es haberte ido a dormir pronto también.

Parece algo muy básico, ¿no? 

Para mí es fundamental, no quieres levantarte temprano a costa de sacrificar tus horas de sueño.


Tú sabes mejor que nadie si después de dormir 6 horas te sientes fresca o necesitas un mínimo de ocho. 


Sea cuál sea el número de horas que necesitas dormir, una vez hayas decidido a qué hora quieres levantarte por la mañana, haz la cuenta inversa y establece cuál va a ser tu hora para acostarte.


Esto no significa que una vez suene la alarma debas ponerte en la cama.


No.


Vas a ponerte un recordatorio una o dos horas antes de la hora en que has considerado que debías irte a dormir, para empezar con una rutina que te permita ir bajando ritmo y preparándote para descansar.



  • Rutina antes de acostarte.
 
Igual que harías con tus hijos pequeños, prepara el ambiente:

En cuanto suene tu alarma, ve cerrando todos los frentes que tenías abiertos, déjate notas sobre lo que deberás seguir haciendo mañana y reduce revoluciones.


Utiliza luces tenues, evita los ruidos y voces fuertes y a ser posible deja de lado las pantallas de televisor, ordenador, dispositivo móvil, etc.

 


      Durante el día




  • La alarma de la mañana.


Sí, estoy asumiendo que vas a necesitar ponerte el despertador para lograr salir de la cama por las mañanas.


De todos modos, es probable que al cabo de pocos días tu cuerpo ya se haya acostumbrado a este nuevo horario e incluso te despiertes por ti misma antes de que suene el despertador.
 

Pero hasta que ese día llegue, hay varias estrategias que puedes utilizar:

  • Despertarte con una música que te guste, que te ponga las pilas.
  • Utilizar un tono de alarma realmente fuerte.
  • Colocar tu despertador lejos de tu alcance, para que tengas que levantarte necesariamente para pararlo.
  • O incluso colocar más de un despertador en tu habitación.



  • No le des a posponer alarma.


Mmmmm….tremendamente tentador, pero completamente inútil.


Dormir 5 minutos más no te va a servir de nada, no vas a poder descansar realmente.


Si tienes muy instaurado este hábito de regalarte 5 minutos más y te cuesta resistirte, prueba a utilizarlos para empezar a pensar en cómo quieres que sea tu día; a imaginarte qué prepararás para desayunar o simplemente empieza a mover tus dedos y tus pies mientras visualizas lo magnífica que va a ser tu mañana.



  • Deslízate de la cama


Hace un tiempo descubrí que me costaba mucho menos despertar a mi hijo si en lugar de susurrarle palabras dulces y ponerme a su lado en la cama para darle los buenos días, lo arrastraba suavemente hasta el final de la cama hasta hacerle poner los pies en el suelo, provocando que él mismo empezara a andar.

(Si te cuesta horrores conseguir que tus hijxs salgan de la cama, te recomiendo que pongas en práctica este truco.)


Pues bien, esto también funciona para nosotras.

En cuanto suene el despertador, intenta arrastrarte fuera de la cama, verás cómo puedes ponerte en marcha más fácilmente.



  • Aprovecha para hacer cosas que de otro modo no harías.


Está genial disponer de este tiempo antes de que todo el mundo se despierte para trabajar en tus tareas clave y saber que ya has cumplido para el resto del día.


Pero si sabes que normalmente siempre hay otros temas que se comen lo que te gustaría hacer, y por ejemplo nunca encuentras tiempo para hacer ejercicio, leer, etc; dedícate a este tipo de actividades a primera hora de la mañana.


Al fin y al cabo sabes que siempre acabas encontrando tiempo para lo demás, si a esas horas eres incapaz de concentrarte o realizar trabajos creativos, dedícate a cuidarte, también es una forma excelente de empezar la jornada.

      
  • Nada de cafés o estimulantes.


Al principio habrá días en los que el sueño y el cansancio aparezcan a mitad de la jornada, a veces incluso a medio día sientas que necesitas una siesta.

Si no puedes tomarte unos minutos para tumbarte y descansar, en la medida de lo posible, intenta vencer la tentación de recurrir a bebidas estimulantes para mantener el ritmo el resto del día, especialmente si te hacen perder el sueño completamente.

Sólo conseguirás estar desvelada por la noche, acabar durmiendo pocas horas e iniciar una dinámica que no te favorece.



      Desarrollando el hábito de madrugar




  • No es algo que vaya a suceder de la noche a la mañana (nunca mejor dicho).


Levantarte dos horas antes de lo normal, así, de golpe, puede ser algo que te funcione durante uno o dos días, pero un cambio brusco de rutina acabará pasándote factura.


Es mejor que realices un cambio gradual, poco a poco para que el cuerpo se acostumbre.


Quizás te parezca que no puedes conseguir demasiado con 10 ó 15 minutos extra, pero recuerda que estás buscando un cambio que quieres mantener a largo plazo.


Y de todos modos, 10 minutos para ti pueden suponer la diferencia entre empezar el día enfocada en lo que quieres conseguir o meterte de lleno en un ritmo frenético en el que lo único que haces es reaccionar a lo que sucede.


Una vez hayas asegurado esos 15 minutos, podrás ir adelantando el reloj paulatinamente hasta llegar a tu objetivo.



  • Mantén una rutina todos los días de la semana.


Sí, lo sé, es muuuuuy tentador pensar que sábados y domingos no tienes tanto trabajo por adelantar o que mereces una tregua.


Pero recuerda que no estás madrugando por sacrificarte o pagar algún tipo de penitencia, lo que quieres es que este nuevo hábito se mantenga en el tiempo y para eso lo más fácil es que te acostumbres a una rutina sin grandes variaciones.

Cuantos más cambios, más le costará a tu cuerpo adaptarse y sentirse cómodo con este nuevo horario. 



  • Todo es más fácil con un/a compañer@ de batallas.


Y si necesitas todavía un empujón extra, busca una persona con la que compartir madrugones.


Comprometerte con otra persona puede ser clave para sentirte acompañada y funcionará como un aliciente más para adquirir este compromiso y dar lo mejor de ti.






Neus Virgili
Maternidad a Tiempo Completo, Gestión del Tiempo y Desarrollo Personal



** Imagen cortesía de marcolm/ FreeDigitalPhotos.net