domingo, 16 de noviembre de 2014

Galletas de espelta

La espelta es un cereal altamente energético ya que sus nutrientes principales son los carbohidratos aunque aporta menos calorías que la harina clásica de trigo, pero destaca sobre todo por su alto contenido en proteínas de elevado valor biológico con aminoácidos como la lisina, escasa en otros cereales. Siendo también una estupenda fuente de minerales y vitaminas sobre todo del grupo B.
Que os parece si hacemos unas galletitas perfectas para un tentenpié, una merienda , etc.?



Ingredientes;

125 ml de aceite de oliva virgen extra,
80 ml de sirope de agave, melaza de arroz o un dedo de miel.
250 g de harina de espelta y mas que iremos añadiendo.
45 g de copos de avena,
150 g de almendra fileteada
Tambien podemos añadir canela, semillas de sésamo, nueces, pasas, arándanos, piñones, el cielo es el límite!

Elaboración;

Mezclamos todos los ingredientes y precalentamos el horno a 190ºC. Iremos añadiendo harina poco a poco si vemos que le hace falta.
Vamos disponiendo la masa en forma de galletas en las bandejas del horno sobre papel de horno para que no se peguen.
Y las dejamos en el horno a 190ºC durante aproximadamente 10 minutos dependiendo del horno.

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sábado, 25 de octubre de 2014

Mamá emprendedora: ¿Cómo escuchas? ¿Desde donde lo haces?



¿Sabes escuchar? ¿Desde qué lugar, posición o paradigma lo haces? ¿Sabes que tipos de prejuicios tienes sobre las personas con quienes hablas?

No nos damos cuenta, pero entendemos lo que oímos y vemos en función de nuestras ideas, creencias y suposiciones. Nuestra forma de entender el mundo nos hace percibir lo que los demás dicen en un sentido u otro en función de nuestra propia visión del mundo y del momento y eso a veces está bien, pero en otras ocasiones nos hace limitarnos, porque no estamos lo bastante abiertos para entender mensajes diferentes o nuevos.

Y nos pasa a todos, es lo más habitual.

Te voy a poner un ejemplo sencillo, de hace poco.

Publiqué en mi muro personal de Facebook (no en una de mis fanpages profesionales) un mensaje que sin dar muchos detalles, estaba abierto a varias interpretaciones, como mínimo a una de carácter profesional y a una de tipo personal. Muchas personas me escribieron mensajes de apoyo sin entrar a valorar a qué me refería, solo deseando que todo fuera para bien, pero otras lo hicieron dando por hecho que yo hablaba de algo profesional, incluso me mandaron mensajes preguntándome por mi nuevo proyecto. Esas respuestas estaban dadas por el paradigma en el que esas personas me sitúan, me ven como a profesional o ellas están también en un momento de avance profesional y conectan con eso, no pensaron en que me podía referir a algo de mi vida personal en la que también suceden cambios, hay que trabajar en ellos y no siempre es fácil aproximarse a lo que se viene en ese terreno. No estaban abiertas a ver más allá del lugar en el que me han puesto en su mente (aunque ahora seguro que le están dando la vuelta a esa idea inicial, es lo maravilloso de nuestro cerebro que nos permite recolocar todo en función de lo que va llegando).

Ser conscientes de que casi nunca somos realmente objetivos y vemos el mundo desde el lugar en el que nosotros estamos es algo importante y útil, porque nos permite trabajar sobre ello para mejorar nuestra escucha, nuestra empatía, y mejorar nuestra capacidad de creación de sinergias para trabajar por, para y con nuestros seguidores y clientes.

Cuando emprendemos ser conscientes de esto es muy importante, porque si podemos cambiar nuestro punto de escucha y amoldarnos a nuevos paradigmas, los de nuestros seguidores y clientes potenciales, podremos ofrecerles lo que desean y necesitan, ayudares mejor y ofrecer un mejor servicio más ajustado a sus necesidades.

¿Te acuerdas de la historia del padre con los niños en el metro que no paraban de saltar y hacer ruido que contaba Stephen Covey en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”?

Era esta:

"Recuerdo un «minicambio» de paradigma que experimenté un domingo por la mañana en el metro de Nueva York. La gente estaba tranquilamente sentada, leyendo el periódico, perdida en sus pensamientos o descansando con los ojos cerrados. La escena era tranquila y pacífica.

Entonces, de pronto, entraron en el vagón un hombre y sus hijos. Los niños eran tan alborotadores e ingobernables que de inmediato se modificó todo el clima.

El hombre se sentó junto a mí y cerró los ojos, en apariencia ignorando y abstrayéndose de la situación. Los niños vociferaban de aquí para allá, arrojando objetos, incluso arrebatando los periódicos de la gente. Era muy molesto. Pero el hombre sentado junto a mí no hacía nada.

Resultaba difícil no sentirse irritado. Yo no podía creer que fuera tan insensible como para permitir que los chicos corrieran salvajemente, sin impedirlo ni asumir ninguna responsabilidad. Se veía que las otras personas que estaban allí se sentían igualmente irritadas. De modo que, finalmente, con lo que me parecía una paciencia y contención inusuales, me volví hacia él y le dije: «Señor, sus hijos están molestando a muchas personas. ¿No puede controlarlos un poco más?».

El hombre alzó los ojos como si sólo entonces hubiera tomado conciencia de la situación, y dijo con suavidad: «Oh, tiene razón. Supongo que yo tendría que hacer algo. Volvemos del hospital donde su madre ha muerto hace más o menos una hora. No sé qué pensar, y supongo que tampoco ellos saben cómo reaccionar».

¿Puede el lector imaginar lo que sentí en ese momento? Mi paradigma cambió. De pronto vi las cosas de otro modo, y como las veía de otro modo, pensé de otra manera, sentí de otra manera, me comporté de otra manera. Mi irritación se desvaneció. Era innecesario que me preocupara por controlar mi actitud o mi conducta; mi corazón se había visto invadido por el dolor de aquel hombre. Libremente fluían sentimientos de simpatía y compasión. «¿Su esposa acaba de morir? Lo siento mucho... ¿Cómo ha sido? ¿Puedo hacer algo?» Todo cambió en un instante.


Cómo cambia la visión ¿verdad? y cambia también la comprensión, así como el entendimiento de la ayuda que podemos proveer, como aportar servicio a las necesidades de esas personas, y todo eso solo por escuchar de manera empática y sin prejuicios ni suposiciones previas.

Recuerda que escuchar de manera abierta, sin presuponer nada te ayudará a mejorar en tus servicios, porque al final tu emprendimiento va de poder dar a tus clientes lo que desean, ese es el objetivo de tu negocio, dar el servicio que cubra lo que realmente quieren tus clientes.



Azucena Caballero

lunes, 20 de octubre de 2014

Mamá emprendedora: ¿En qué te enfocas?



Este es el título de mi último artículo para "Consejos de mamá" de About.com.

En el mismo hablo de la importancia de tener claro en lo que sí tenemos que enfocarnos como mamás y emprendedoras que somos, y a qué no debemos prestarle atención para ahorrar tiempo, energía, y además disfrutar más de todo el proceso y enorme trabajo que supone sacar nuestros proyectos adelante.

Lo llevo sobretodo a dos niveles, uno es el enfoque práctico, el que tiene que ver con objetivos, tareas y resultados, y por otro lado lo llevo también a un nivel más emocional para huír de los vampiros emocionales cercanos, y sobretodo para huír, ahí sí como de la peste, de los chupópteros cibernéticos y los trolls, y no perdernos en el maremagnum de tertulianos del blogueo y las redes sociales que no nos aportan nada.

Creo que el artículo me quedó francamente bien (sí, no tengo abuela, es así) y te dejo aquí mi conclusión final del mismo:

"Enfócate, sé productiva, avanza, y triunfa. Eso es la mejor inversión de tu tiempo y tu energía que puedes realizar."

Si te apetece, léelo entero aquí.

Azucena Caballero




domingo, 19 de octubre de 2014

Crema de almendras al cacao

Esta receta nació de mi necesidad de aprovechar la almendra que me sobraba de hacer leche de almendras, se puede untar en tortitas de trigo integral , para hacer galletas de chocolate , galletas de desayuno, sanas barritas de avena, etc.


Yo me lo como con manzanas, zanahorias, galletas, pitas, plátanos, con mermelada, sandwichs, crema de chocolate, en batidos, en el yogur congelado, en las galletas, aqui estoy con una rosquilleta y leche de avena :)
Es ideal para ofrecerla en cumpleaños, yo sigo apostando porque en las celebraciones se ofrezca aperitivos sanos y mostremos a los niños una alimentación alternativa saludable y en los cumpleaños también es posible, como con esta crema, puesto que tanto el cacao como la miel son alimentos muy nutritivos y que nos van a dar mucha energía.  Sustituir el aceite de palma (que es el que comemos con las cremas comerciales) por el de sésamo por ejemplo, supone una receta de muchísima mas calidad para nuestro organismo.

Para prepararla... es un juego de niños.

En primer lugar, comenzar con almendras enteras, utilizar almendras sin sal-secas tostadas aunque  puedes utilizar sal si lo prefieres. A veces añado unos cacahuetes tostados con miel a la mezcla, o avellanas. Esto es opcional.

Para triturar las almendras utilizar una picadora o un procesador de alimentos y obtendremos harina de almendra.

Ingredientes;
    1 taza de almendras  (yo siempre uso tostadas, sin sal o la pasta que queda después de hacer la leche de almendras) 
    1/2 taza de miel
    2/2 cucharadas de cacao puro
    1/2 taza de aceite girasol, de sésamo o de coco.

Elaboración:

Vierte las almendras en el procesador de alimentos hasta que estén finamente molidas.
Añade la miel.
Añade el cacao puro en polvo.
Añade el aceite de sabor neutro y mezclar .
Se puede añadir por encima  mijo inflado o cualquier cereal para darle un toque de diversión

Verter en un bote, queda un poquito líquida... ah! y se puede dejar fuera de la nevera.

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