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lunes, 4 de agosto de 2014

Tu plan de 7 pasos para eliminar malos hábitos




Como te comenté en mi último artículo, hay hábitos que mantenemos en nuestra vida aunque sabemos que son perjudiciales para nosotras o que se interponen en nuestro camino hacia la vida de nuestros sueños.

Deshacerte de ciertas costumbres cuesta mucho más que instaurar otras nuevas…de hecho, la forma más fácil de conseguirlo es sustituyendo una costumbre por otra.

Instaurar nuevos hábitos no suele ser algo fácil de hacer, estamos hablando de rutinas instaladas en nuestro inconsciente y que escapan de nuestro control, de ahí que sea necesario hacer un esfuerzo consciente para cualquier modificación.


A continuación te dejo una pauta que puede ayudarte a cambiar las cosas:



1) Elegir un único hábito por el que empezar



Ya tendrás tiempo para atacar todos los frentes, pero ahora concéntrate exclusivamente en uno.

Por muy motivada que te sientas y aunque te veas con fuerzas para todo, hacer frente a un único cambio cada vez aumentará enormemente tus probabilidades de éxito.



2) Tomar plena conciencia del proceso



Familiarízate con las características y todo lo que rodea y desencadena esa acción.

Todo empieza por ser capaz de darte cuenta de lo que piensas o experimentas en esos momentos y qué factores son los desencadenantes.

Una vez seas consciente de lo que sucede, podrás empezar a valorar otras alternativas así como formas mejores de manejar la situación y tendrás mucha información para empezar a introducir modificaciones.

Ten presente que es un paso imprescindible, un hábito sólo puede cambiarse cuando lo devolvemos al nivel de la conciencia.



3) Empieza con algo pequeño. 




Se trata de ir introduciendo pequeñas modificaciones que seguirán un progreso, que se irán expandiendo cada día o cada semana.

No quieras salir a correr durante dos horas si llevas años de sedentarismo acumulado; quizás el primer día será suficiente con que des la vuelta a la manzana. 

Simplemente trata de hacer un poquito más cada día.



4) Busca un nuevo hábito que te guste. 



creativa con los nuevos hábitos que quieres instaurar.  
Y por supuesto, no te lances a comprar una buena equipación de runner si ni tan siquiera te gusta salir a caminar.

No tiene mucho sentido tratar de sustituir un mal hábito por algo que realmente no te motiva, encuentra algo que verdaderamente te guste hacer.

No necesitas tomar una decisión ahora mismo, date el tiempo necesario para encontrar el sustituto adecuado.



5) Ponte obstáculos. 



Sí, como lo oyes.

Si te resulta extremadamente difícil resistirte a alguna de estas rutinas profundamente interiorizadas, puedes ponértelo difícil a ti misma.


Prueba a desconectar el módem para quedarte sin acceso a internet y evitar distracciones on-line o evita aquellas situaciones o personas con las que tienes fuertemente asociado ese hábito.



6) Ten clara tu meta.



Te resultará mucho más fácil vencer esos malos hábitos si sabes hacia dónde quieres dirigirte y trazas un camino para llegar hasta allí.

Propósitos vagos como “Voy a cuidarme más” o “ No voy a perder tanto tiempo en facebook” no te fuerzan a la acción ni sirven de inspiración.

Una vez hayas decidido tu estrategia, se trata de insistir e insistir en esa nueva conducta hasta que también llegues a interiorizarla y sustituya completamente el hábito anterior.



7)  Celebra todos tus progresos. 



No hay victorias pequeñas, cualquier pequeño cambio que consigas instaurar merece que lo festejes.

¿Qué te parecería premiarte con algo que te guste?  

Un baño relajante o una cena en tu restaurante favorito pueden suponer una descarga de endorfinas que te acompañen y te mantengan motivada durante todo el proceso.



Sea como sea, ten en cuenta que cambiar unas costumbres por otras más beneficiosas puede llevar su tiempo, ten paciencia.

Para cambiar cualquier hábito es necesaria una buena dosis de disciplina y fuerza de voluntad, pero teniendo clara cuál es tu meta y cómo va a mejorar tu bienestar emocional y tu calidad de vida,  será más fácil encontrar la motivación necesaria.


Neus Virgili

lunes, 21 de julio de 2014

No permitas que tus malos hábitos te alejen de la vida de tus sueños




  
Imagen cortesía de bplanet / Freedigitalphotos
 Todos tenemos nuestras costumbres y nuestros hábitos, pero no todos tienen la misma función: algunos nos ayudan a avanzar en nuestros proyectos y alcanzar nuestros sueños y otros nos mantienen alejadas de nuestras metas.

Un hábito, sea bueno o sea malo, es un comportamiento adquirido, algo que a base de ir repitiendo varias veces hemos llegado a automatizar, convirtiéndose en algo que se hace sin pensar.

Esta automatización tiene su parte positiva, supone un ahorro de energía y nos permiten enfocarnos en otras actividades que requieren nuestra atención; pero también los malos hábitos pueden instaurarse en el nivel de la inconsciencia y perjudicarnos seriamente.


  • Para algunas personas puede ser la necesidad de fumar o tomar una copa en determinadas situaciones sociales.
  • Para otros acudir rutinariamente a la nevera para ver qué hay.
  • Tal vez la costumbre de morderse las uñas.
  • La tendencia a realizar compras compulsivas.
  • La propensión a chequear la bandeja de entrada o las notificaciones de facebook constantemente.
  • Etc.

 Tal vez reconozcas alguno de estos hábitos como propio, y seguro que si te paras a pensar en ello verás que no son conductas que te aporten ningún beneficio a largo plazo.



La función de los malos hábitos
 
Son muchas las actividades rutinarias que se instauran en nuestra vida y que cumplen una función, incluso los malos hábitos tienen una razón de ser, y es que nos sirven para saciar una necesidad… pero… ¿una necesidad de qué?

Déjame que te cuente algo.

La mayoría de esos malos hábitos están relacionados con nuestra incapacidad para manejar el estrés y el aburrimiento de forma eficaz. 
 
Como lo oyes.

Muchos de esos hábitos aparecieron en algún momento como un mecanismo de defensa que te permitía evitar hacer frente a ciertas situaciones que te resultaban incómodas por el motivo que fuese.

Y ese algo, que originalmente era una excusa, acabó convirtiéndose en una costumbre que ya tienes completamente interiorizada.

Todos los hábitos tienen un desencadenante, hay momentos en los que se nos hace cuesta arribar enfocarnos en un proyecto, quizás tenemos miedo a que algo salga mal, quizás nos sentimos inseguras, o simplemente estamos evitando salir de nuestra zona de confort

En esas situaciones, consultar tu móvil para ver si tienes algún mensaje o ponerte a buscar inspiración en Pinterest para decorar el dormitorio de los niños, puede ayudarte a relajar esa tensión, ¿verdad?

Este tipo de acciones te ayudan a calmar tu malestar pero no están realmente relacionadas con aquello que te incomoda, sólo son una distracción, algo que sin darte cuenta te aleja de tus verdaderos objetivos.

 


¿Por qué mantenemos esos malos hábitos?


Lo primero que debes tener en cuenta es que se trata de conductas o pensamientos automáticos que llevamos a cabo sin pensar en por qué lo estamos haciendo; es algo que llevamos haciendo tanto tiempo que salen solas.

Y nos cuesta romper con ellos porque nos hacen sentir mejor de forma inmediata  (una se siente muy bien cotilleando por internet en lugar de hacer frente a las montañas de ropa sucia, ¿o no? ;-) )
 Sea lo que sea, es algo que tú experimentas como un beneficio, algo que te recompensa a muy corto plazo y que te hace perder de vista las consecuencias a largo plazo.

  
Instaurar hábitos sanos y productivos

Imagínate qué cambios experimentarías si, cada vez que te sintieras aburrida y desmotivada, en lugar de acudir a tu nevera para picotear cualquier cosa, salieras a correr un rato.

O qué efectos tendría en tu economía doméstica el manejar conscientemente el flujo de dinero y destinarlo a comprar lo que realmente necesitas.

¿Y si pudieras focalizar tu atención en un proyecto en lugar de dispersar tu atención con cualquier cosa que llamase tu atención?

¿Cómo sería tu vida entonces?



¡Quiero eliminar mis malos hábitos!


Romper con los malos hábitos no sólo es posible, también es necesario para alcanzar tus metas, pero debes saber que no va a ser algo rápido. 

Tanto aquello que pone en marcha la conducta como la recompensa que obtienes operan a nivel inconsciente y se dan de forma automática, así que para eliminar algunos hábitos, o sustituirlos por otros, vas a tener que romper esa cadena de forma consciente.

Para cambiar ese patrón será necesario que empieces a hacer cosas diferentes a las que vienes haciendo, porque si sigues como hasta ahora, vas a seguir perpetuando esas malas rutinas que te perjudican.

En el próximo artículo voy a hablarte de un sencillo sistema de pasos para eliminar de tu vida esos malos hábitos que surgen fruto del estrés y el aburrimiento y boicotean tus proyectos.


Neus Virgili
ExplorandoLaMaternidad.com

viernes, 27 de diciembre de 2013

Nuevo año, nueva familia: 10 razones para construir juntos nuestro hogar


A tres días del fin de año ¿ya has hecho tus propósitos para 2014? ¿Analizaste hasta dónde llegaste en el año que está a punto de terminar? Seguro que en tu negocio, tu tiempo libre y tus aficiones, el tiempo que pasas con tu pareja... puedes introducir cambios que te conduzcan a sentirte mejor contigo mismo, más realizado, pleno y satisfecho.

¿Te acordaste de tu vida familiar? Parece mentira cómo esta parte fundamental de nuestra vida que tanto tiempo, pensamientos, emociones, frustraciones, descubrimientos... nos trae sea una de las olvidadas de las planificaciones del próximo año. Quizá te parece un poco frío someter a la lupa de los "objetivos cumplidos" el ambiente familiar que se respira en tu hogar, sin embargo es algo útil y necesario.

Parece que en estas fechas la alegría navideña aleja los fantasmas de los conflictos y desavenencias, la falta de comunicación y de alegría. Pero es un espejismo, y con la llegada de las rutinas laborales o escolares regresan los problemas. Y el paso del tiempo no las cambia. Estas fechas propicias y motivadoras podemos aprovecharlas para revisar y proponernos algunos cambios dentro de nuestra familia.

Con esta evaluación y las propuestas que obtengáis conseguíréis:

1. Que los acontecimientos más importantes por la huella que han dejado no caigan en el olvido
2. Que todos los miembros de la familia os comprometáis y dialoguéis
3. Sacar a relucir todo lo positivo de vuestra convivencia y el amor que os tenéis
4. Llegar a acuerdos con la participación de cada uno
5. Conocer de primera mano los sentimientos y el efecto que tienen tus conductas y palabras en tus hijos y pareja
6. Recuperar la confianza en tí mismo para hacer cambios que beneficien las relaciones familiares
7. Involucrar a toda la familia y recuperar el sentimiento de responsabilidad de cada miembro
8. Ser creativos en la búsqueda de soluciones a los problemas
9. Dar espacio y voz a cada miembro de la familia
10. Construir la familia que queréis ser, que necesitáis ser, que podéis ser

¿Qué hace falta? Una mesa en torno a la que reuniros, papel y lápiz para escribir, respeto a las palabras de cada uno y un espíritu positivo para ver todo lo bueno de vuestra convivencia común y proponer soluciones a los problemas.
 
¿Te atreves a añadir este objetivo para tu nuevo año? Te juegas mucho, merece la pena.

Mª Pilar Gómez

martes, 24 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad! ¿Ya has revisado tu año?

En estas fechas es un momento excelente para pararse un momento y revisar qué ha pasado en el último año, de esa forma, con un pequeño análisis de como fue podemos pensar en como queremos plantearnos y planificar el nuevo año que llega.

Te invito a que reflexiones y contestes estas cinco preguntas fundamentales para ver como fue el último año y como quieres enfocar el siguiente:


  1. ¿Qué fue lo mejor que te pasó en el 2013?
  2. ¿Qué deseas repetir o mantener de las vivencias del último año?
  3. ¿Qué lograste soltar?
  4. ¿Cual es la cosa fundamental que quieres que en el próximo año sea diferente?
  5. ¿Qué piensas hacer para que así sea?
Deseo que estos días sean memorables para ti y tu familia.

¡Felices Fiestas!


domingo, 7 de julio de 2013

3 cosas que aprendí dando charlas en Universidades.

Por mi condición de mamá homeschooler en una época en la que en España éramos muy pocos (seguimos siendo pocos, la verdad) y habiendo sido socia fundadora, presidenta y vicepresidenta en varias ocasiones de la asociación de educación en casa mayoritaria en España, con relativa frecuencia me han invitado a dar charlas en Universidades, tanto en Congresos, como en diferentes ocasiones me han invitado a que fuera a dar una charla o una clase a un aula directamente, dentro del programa que X profesor impartía. A veces he ido en persona, otras veces me he conectado por videoconferencia a través de Skype con el aula en cuestión. Y de estas experiencias colaborando de diversas formas con facultades de ciencias de la educación de diferentes lugares de España he aprendido 3 cosas que son aplicables a diversos ámbitos de nuestra vida, y especialmente a nuestro emprendimiento:
 
 
  1. Comparte experiencia y pasión, eso es lo que importa y lo que la gente desea escuchar. Un título universitario no garantiza nada. Cualquier gilipollas puede no solo tener un título, si no incluso trabajar en una universidad formando a futuros profesionales y/o expertos a pesar de ser él o ella mismo una patata en su especialidad. En realidad eso ya lo descubrí cuando yo estudiaba mi carrera, que había cada cateto o estúpido que tb se sacaba el título que daba pánico, y cada profesor que hubiera sido mejor que en lugar de dedicarse a la docencia se hubiera dedicado a la investigación, o a un trabajo que no implicara preparar a jóvenes para su futuro, porque sus habilidades de transmisión de conocimiento eran muy limitadas, y sus ideas respecto a ciertas corrientes de pensamiento actuales también. Esto cuando vas a dar charlas a congresos, donde te relacionas con otros expertos del mismo o parecido ámbito, se hace aún más patente. He ido a varios congresos de educación, estilos de aprendizaje, innovación educativa... y es muy llamativo como la mayoría de expertos invitados que van no tienen ni idea sobre educación en casa, por ejemplo, y se pasan todo el rato que estoy allí preguntándome de todo. Incluso los participantes, en su gran mayoría estudiantes de magisterio, pedagogía o profesionales de la enseñanza, tienen una gran curiosidad, ya que en sus facultades no suelen verse alternativas a la escuela tradicional apenas, y en su desempeño profesional posterior, menos. Se supone que en los congresos invitan a expertos que están a "la última", pero es muy fácil que no, que algunos estén con suerte a "la penultima" y luego que te encuentres con algunos que son auténticos dinosaurios que son muy agradables, muy majos, y muy bien conectados con los organizadores del congreso, pero vamos, que si se quedaran en su casa nadie lo iba a notar porque no aportaban nada nuevo. Así que lo dicho, un título, si luego no hay una experiencia, unas ansias por conocer, descubrir y transmitir, no sirve para nada. De hecho a mí siempre que me invitan a un congreso o a un aula universitaria lo hacen por mi experiencia, no por mi título, que entonces solo iría a hablar de la Edad Media, cosa que no hago, y sin embargo siempre me felicitan y todos me dicen que les he aportado cosas que jamás hasta ese día habían podido ver en la carrera, así que para aportar tu grano de arena necesitas "vivir", disfrutar con lo que haces y estar dispuesta a compartir tu experiencia, el papelito que tengas colgado en tu despacho, no significa nada si detrás no hay pasión y trabajo continuado. Cuando un experto habla de su pasión, casi nunca habla de su título, si no de lo que hace y le apasiona. Se puede ser experto en algo sin haber pasado por un proceso más burocrático que formativo como es la Universidad. La Vida es mucho más interesante, y si hay algo que te apasiona y que es tu vida a diario, compártelo, va a haber gente interesada en ello, incluso puede que las universidades. 
  2. Aunque creas que eres el último mono, atrévete a hacer propuestas, muchas veces la gente es mucho más receptiva de lo que piensas a tus ideas si realmente aportan valor. Cada vez que me han invitado a un aula, ya sea yendo en persona o cuando me he conectado por Skype, la propuesta ha surgido de un estudiante, de un alumno que ha buscado información sobre homeschooling, ha sacado el tema en su clase, a los compañeros y al profesor/a les ha interesado, y entonces, ya sea un estudiante, o el profesor directamente, ha acabado contactando conmigo, y hemos podido disfrutar de esta colaboración que ha sido enriquecedora para todos. El estudiante se supone que no tiene poder en el aula, pero eso no es cierto, muchas veces hay profesores, personas, que sí son receptivos a propuestas interesantes. Esto no pasa solo en un aula de universidad, pasa en todos los ámbitos, si tus ideas son buenas, propón aquello que desees, no tienes nada que perder, y sí mucho que ganar.
  3. Ser accesible y cercana te aporta mucho más que ir de diva. Cuando eres accesible, dejas que al terminar tu ponencia los estudiantes y otros participantes del evento se acerquen, hablen contigo, incluso te quedas a tomar café o un cóctel, contestas a sus preguntas, etc, puedes escuchar y aprender de todo lo que los demás te dicen. Una pregunta muchas veces te está dejando ver lo que pasa dentro de esa persona, una pregunta repetida muchas veces te deja conocer el imaginario colectivo respecto a un tema. Compartir con los demás te va a resultar muy enriquecedor, y es una lección que aprendes y te sirve para muchas cosas en tu vida. Los congresistas que van de divos y solo se relacionan con los organizadores, ponentes y poco más se pierden mucho. Total, normalmente ya hay una comida para los ponentes, así que allí ya podrás debatir con ellos lo que desees, pero no te pierdas la parte cercana con la gente que ha acudido con verdadero interés para aprender. Eso puedes extrapolarlo a tu emprendimiento, un hobby que tengas, etc. Ser cercana siempre te da un extra, no te lo pierdas.
En resumen, aprendí que lo que más importa es lo que vives, que tú puedes siempre aportar y que debes atreverte a ello, y que relacionarte con los demás sin prejuicios es una gran ganancia en muchos ámbitos de tu vida. Espero que mi experiencia te pueda ayudar y te lances a proponer, compartir y ayudar, desde tu experiencia, tu pasión, y tu cercanía. Somos muchos queriéndote escuchar.

Azucena Caballero