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viernes, 6 de septiembre de 2013

50 días motivando a la lectura a los más pequeños en la comunidad de Educarpetas

jueves, 7 de marzo de 2013

Maneras de aprender y salud (II) - Ojos y vista


Así como en el último artículo comentaba lo importante que es el ejercicio y el juego físico para los niños, esta vez me centraré en la vista y en cómo cuidar los ojos en una sociedad en la que casi el 100% de la educación se basa en lectura y escritura.
Hoy en día hay muchos niños con problemas de vista, sobre todo a partir de 12-14 años - de hecho, sabemos por las estadísticas que la miopía es el fenómeno más importante desde el punto de vista estadístico y es el problema visual más común en el mundo ya que aproximadamente un cuarto de la población adulta de los países occidentales tiene miopía. En países como Japón, Singapur, China y Taiwan hasta una de cada tres personas adultas lo padece y casi un 80% de los jóvenes que acaban el instituto llevan gafas lo que ha hecho que algunos investigadores lancen la hipótesis de que en los pueblos asiáticos hay una predisposición genética.

La idea común es que eso no importa demasiado, que con un par de lentes la vista se compensa, como si los ojos fuesen un aparato al que se añaden unas piezas más. 
El problema radica en que los ojos no son cámaras fotográficas independientes, son parte del cuerpo humano y, por lo tanto, cuando hay un problema se debe tratar de forma holística para remediarlo. 

Hagamos un poco de historia. Los primeros anteojos de présbita aparecieron en Europa - en Venecia - hacia finales del siglo trece. Y los primeros anteojos de miopes se fabricaron cuatro siglos después; y eso en las condiciones en las que existía técnica suficiente para poder fabricarlos desde mucho antes. 
Curiosamente - acercándonos mucho más a nuestros tiempos - entre los esquimales, por dar un ejemplo, la miopía era desconocida hasta que se introdujo la instrucción en masa.
Y mientras en el Occidente casi el 100% de la población anciana sufre de presbicia y no puede leer sin gafas se da la paradoja de que los viejos de Ecuador, de los Himalayas, Hunza o Vilcabamba - todas poblaciones conocidas por su longevidad - prácticamente no sufren de ella; igual que algún que otro anciano de nuestros campos.

Todos esos hechos nos llevan a preguntarnos si, más que una predisposición genética, no es acaso la cultura en la que nos criamos, sus valores y lo que hacemos o no hacemos, lo que nos influye en cuánto y cómo vemos. 
Algunos estudiosos del tema avanzan una hipótesis interesante: la lectura - un prolongado esfuerzo visual de cerca - favorece claramente la miopía y empeora bastante la hipermetropía, la presbicia y el astigmatismo. Si unimos este hecho al otro que descubrieron unos investigadores de la Universidad Sun Yat-sen en Guanzhou (China), a saber, que la exposición a luz solar puede reducir la progresión de la miopía lo que, por contra, hace que en invierno se agrave esta deficiencia visual y a otras investigaciones previas en Dinamarca que apuntan hacia el deterioro de la miopía en los meses del curso escolar, sobre todo al tratarse de aulas en espacios cerrados, es quizá lógico que pensemos que la manera de aprender y estudiar puede empeorar la vista. El fenómeno además aumenta si sumamos a la ecuación la concentración necesaria para llevar a cabo todas las tareas relacionadas con el estudio, proceso que, a su vez, es favorecidos por estructuras sociales y formas educativas rígidas y orientadas hacia un objetivo. 

Veamos, las horas que pasan nuestros niños en las aulas, más los deberes que tienen que hacer en casa por las tardes, más las horas de estudio de las extraescolares (no olvidemos que no todas son deporte o actividades al aire libre, muchas son clases de refuerzo, de lenguas o de actividades también intelectuales) nos llevan a ver fácilmente que nuestros niños no pasan suficientes horas al aire libre, al sol o, por lo menos, descansando la vista de lecto-escritura o de pantallas de TV u ordenador. 

Un hecho quizá polémico es que los campesinos analfabetos normalmente ven muy bien. 
Por supuesto, no se trata de dejar analfabetos a nuestros hijos, ni mucho menos, pero es nuestro deber de padres cuidar este aspecto y propiciar que los niños descansen la vista cuánto más posible, salir a hacer actividades al aire libre o simplemente dejar vagar la mirada por las ventanas diariamente. Y desde luego reducir al mínimo las actividades que requieren concentrar mucho la vista a distancias cortas (20-30 cm, lo típico para la lecto-escritura) - es decir, estudiar y trabajar, pero sin exagerar. Si ya en el colegio el 90% del tiempo lo usan sólo en concentrar la vista, lo normal sería que en casa esta actividad se redujera a casi un 10% y que los niños disfruten de actividades físicas más libres y movidas, esto ejercitaría los músculos y el cuerpo, en general, pero también propiciaría los movimientos libres, no concentrados, de los ojos. 
Algunos padres son conscientes de que los deberes que tienen los hijos para hacer en casa les impiden a estos tener tiempo libre para ellos y para actividades lúdicas o simplemente para descansar; de hecho, el año pasado los padres franceses se declararon en huelga de tareas escolares quejándose de otros aspectos (tensiones en la familia, se alarga innecesariamente la jornada escolar, los deberes son antipedagógicos y no sirven para nada), pero obviamente podemos añadir que también perjudican la salud de los niños al impedirles relajar la vista y la mente, sosegarse, jugar e interactuar con el resto de la familia.

Para ayudar a los que ya tienen problemas de vista, aparte de estos sencillos consejos que acabamos de ofrecer, es útil también el auto masaje cotidiano en los puntos relacionados con la vista y la gimnasia ocular diaria. Si ya se llevan gafas, quitarlas cada cierto tiempo y hacer pequeños ejercicios con los ojos intentando pasear la vista por distintos puntos de la casa o fuera dando un paseo sin ellas, suele ser muy benéfico para los ojos. Hay que tener en cuenta que los anteojos funcionan para el ojo como las muletas para la persona con dificultades de caminar. Si no se intenta caminar también sin ayuda, sino que siempre utilizamos las muletas, llega un momento en el que nos volvemos dependientes de ellas y cada vez tendremos menos movilidad. Muchas personas que llevan gafas se quejan de que, al año o a los dos años de llevarlas ininterrumpidamente, sus dioptrias han aumentado, y es lógico si lo miramos desde este punto de vista ya que no ejercitamos los ojos (es decir, los músculos que los mueven) y es normal que cada vez trabajen menos. 

Frecuentemente muchas personas que empiezan a practicar estos ejercicios llegan con el tiempo a la conclusión positiva y nueva que uno puede cuidar con amor sus propios ojos y les puede ofrecer experiencias agradables - es una buena actitud para recuperar la vista o para mantenerla en buenas condiciones. 

Y, por último, cuidar la propia salud es también parte de la educación que ofrecemos a nuestros hijos; compartir y comentar con ellos todos estos aspectos es importante para su aprendizaje.

Sorina Oprean

lunes, 14 de enero de 2013

Superando trabas, lectura.

Tras este largo parón invernal, en el que nos hemos tomado unas vacaciones (merecidas o no), casi que se agradece volver a la rutina diaria. Tantas salidas, las fiestas, las comilonas y un largo etc... hacen que deseemos volver a nuestro día a día.

Y que mejor que hablar de los regalos que estos días nos han traído. Yo solo me quedo con uno, que para mí simboliza el más grande de todos, un libro que mi hijo ha sido capaz de leer de principio a fin, él solo. 

El título es lo de menos, podría haber sido cualquiera de los que tenemos en casa, que no son pocos. Lo más grande, que él, pese a su dificultad lectora (dislexia más concretamente), ha sido capaz de enfrentarse a una gran cantidad de páginas con sus letras y salir victorioso. Para todos aquellos que no nos conozcan aclararé que mi hijo ronda casi los diez años.

Con esto hago patente lo que siempre decimos, cada cual necesita su momento preciso para alcanzar una meta. No hay que desesperarse y tener siempre confianza en el proceso evolutivo de cada niño. Todos llegan al mismo punto, no debe ser una carrera por ver quien es más rápido, puesto que eso solo causa frustración e impotencia.

Leer antes o después no te hace ni más listo, ni más tonto, sencillamente no estabas preparado para ello. Llegará un momento en el que domine cualquier escrito, mientras tanto, disfrutemos de esos pequeños avances que, en nuestro caso, es todo un mundo.


martes, 4 de diciembre de 2012

Las 3 hijas del dragón

 
Lo reconozco, soy una enamorada de Paloma Puya, me encanta todo lo que escribe. Por su sensibilidad, por su naturalidad y por su amor a las historias sencillas pero bien elaboradas. Es una de mis escritoras infantiles favoritas. 

Entre sus libros se encuentra la saga que hoy recomiendo, "Las 3 hijas del dragón", que tenemos en casa desde hace varios años. A mi hijo no le interesaba demasiado esta historia, así que dejé guardados los cuatro volúmenes que la componen para cuando estuviese preparado.

Finalmente, en este pasado mes, atacamos la saga y quedamos encantados. Como ya digo, por su sencillez y frescura a la hora de presentarnos el relato, pero lo que más me gustó es la introducción que se puede hacer a ciertas leyendas mitológicas gracias a él. 

Describo aquí mismo lo que se puede leer en su contraportada:

Etna, Lía y Árix, son tres chicas a las que el trabajo de sus padres obliga a dejarlo todo para ir a vivir a una apartada y perdida isla una larga temporada, y por eso están terriblemente enfadadas. Han tenido que dejar sus casas, sus amigos y sus colegios para encerrarse en el que imaginan el lugar más aburrido del planeta. Pero se equivocan. A su llegada descubren que esconde muchos secretos. Entre ellos la presencia de una misteriosa anciana de extraño origen que les habla de una leyenda nacida siglos atrás. Y esa leyenda les revelará que no están allí por casualidad. Que han sido elegidas para llevar a cabo una increíble misión que les embarcará en la búsqueda de fabulosos tesoros arqueológicos ocultos en la isla. Tesoros de antiguos pueblos como los mágicos celtas, los valientes vikingos, los misteriosos fenicios o los egipcios milenarios. Pero alguien no quiere que los encuentren.

Como aperitivo está muy bien, posteriormente se puede continuar investigando sobre las diferentes civilizaciones que han surgido a lo largo de la historia del hombre. Buen comienzo para los más pequeños de la casa, y relatos agradables para los padres que se los leemos.

Paloma M.
Escritora.

martes, 20 de noviembre de 2012

Audio-libros sobre grandes compositores



A nosotros este tipo de libro nos gusta bastante, además de servirnos como una base importante de aprendizaje. Por el momento los que más utilizamos son los relacionados con grandes compositores. Por un lado nos presentan un cuento relacionado con el personaje, bien sea su biografía o un cuento relacionado con alguna de sus obras, y por otro un CD con algunas de sus obras más conocidas.

Una manera sencilla y divertida de conocer a Bach, Händel, Brahms, Tchaikovsky, Manuel de Falla,....


En casa tenemos dos colecciones diferentes, pero con el mismo fin, acercar la música y los autores a los más pequeños de la casa. Por un lado OKrecords, y por el otro Bellaterra Música Ed. La primera nos presenta la biografía del autor, tanto escrita en el libro como relatada en la primera pista del CD, con ilustraciones divertidas y con un estilo de letra bastante legible. La segunda se basa más en un cuento relacionado con una etapa de la vida del autor, con ilustraciones muy elaboradas  y una estupenda presentación de todo el cuento.



martes, 13 de noviembre de 2012

Libro y/o ebook


Parece que a muchas personas les surge la duda al respecto del formato que se debe utilizar con los niños, el libro de papel o en formato electrónico. Personalmente opino que todo tiene cabida y puede convivir sin restar mérito o espacio al otro.

Yo tengo libro electrónico, me es muy cómo de utilizar y el número de libros introducidos no hay estantería que los soporte. Pero eso no impide que siga adquiriendo títulos en el formato tradicional, cuando una historia me atrapa me sabe mejor con papel (y no, no me los como).

Mi hijo tiene también su carpeta con los títulos que más le gustan. Punto positivo, que agrandamos la letra y cambiamos el formato de la misma a nuestro gusto, más bien al de él, eso facilita mucho su lectura. Como va en mi bolso, cualquier momento es bueno para leerlo. Llevo varias opciones literarias sin que mi hombro lo note, ya puede llevamos desde un ligero cuento, hasta historias que superan la centena en número de páginas. En este caso apoyo totalmente a ese dicho de "el saber no ocupa lugar", literalmente se ha conseguido.

Pero no por ello dejamos al libro tradicional aparcado, para nada. Seguimos sacando títulos de la biblioteca, adquiriendo los que más nos gustan o resultan interesantes, y todos aquellos con unas ilustraciones que son mágicas en el papel y pierden mucho de otra manera. Creo que, por el momento, ambos formatos son totalmente compatibles y suplementarios, con lo que cambiaría el Y/O del enunciado, por la fórmula exclusiva de Y, porque por el momento podrán convivir perfectamente y en armonía durante bastante tiempo.

Una pequeña recomendación para vuestros ojos. Elegid siempre un lector de tinta electrónica. Es prácticamente como leer en papel, no cansa la vista y necesitas luz exterior para poder leerlo. Cuanta más luz, mucha mejor será su lectura, totalmente recomendado para días soleados o de playa. Creo que en breve saldrá el nuevo formato "a color", para los libros ilustrados será todo un avance, aunque en mi caso esperaré a ver su resultado antes de lanzarme a la aventura.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Libros por edad, prestad atención

Siempre digo que hay que tener mucho cuidado con los libros que leemos a nuestros hijos. Es cierto que según van creciendo no es necesario tanta precaución, dado que ellos mismos van decidiendo las historias o géneros que se adaptan más a sus gustos, pero si es bueno que sigamos de cerca los títulos que caen en sus manos.

Eso es lo que nos ha pasado esta semana. Es mi hijo quien escoge los libros, aunque ya sabéis que todo se lo leo yo. El caso es que decidió sacar varios ejemplares de la biblioteca de nuestra zona. Aunque ya tiene más de nueve años, por norma, suele recurrir mucho a línea azul de Barco de Vapor, para más indicación son los recomendados a partir de siete años. Suelen ser historias amenas que leemos bastante, sobre todo cuando le apetecen lecturas más frescas.

Pues en esta ocasión nos hemos encontrado con una historia bastante compleja. Aborda la violencia de género, tema interesante a tratar, pero no para la edad a la que se recomienda, al menos eso me parece a mí. Entiendo que es un mal que, por desgracia, abunda en nuestra sociedad, pero también defiendo el derecho de los niños a crecer libres de preocupaciones. 

Soy de la opinión que la mejor manera de trabajar ciertos aspectos de la vida es a través de los libros, de las historias cercanas, pero todo tiene su edad y, en este caso concreto, pienso que la edad de recomendación es errónea. Esto me ha vuelto a poner en alerta y no confiar tan alegremente en la edad recomendada por la editorial. Cada cual conoce a su hijo, y sabe lo que es capaz de asimilar o entender, en eso estamos de acuerdo, pero si se generaliza se tendría que poner más cuidado en los relatos que se presentan.

Por ello os recomiendo revisar siempre los libros que leen vuestros hijos, para evitar sorpresas desagradables.

Paloma M.
Escritora

martes, 30 de octubre de 2012

Recursos para la lectura, los comics



Cuando era pequeña me encantaba ver todos los tebeos que mi padre tenía siempre a disposición de los clientes. Era peluquero, trabajaba en casa, una puerta de la peluquería daba paso al hogar, así que lo tenía bastante fácil. Recuerdo claramente que al principio me aburría leer las viñetas, con lo que miraba los dibujos e imaginaba lo que podía estar pasando. Cuando me sentía demasiado perdida, pues leía  algún que otro recuadro y ya me ponía al día. 

Poco a poco fui ampliando los cuadros a leer, me di cuenta que la historia era mucho más divertida cuando me enteraba de todo lo que el creador había ingeniado. Finalmente me convertí en una gran lectora de comics. Aunque siempre me había gustado leer, no pasaba de los pequeños cuentos que todos solemos tener por casa, demasiadas páginas me "aburrían", porque era impaciente por acabar la historia. Con los comics tenía muchas historias (¿recordáis esos mix de comics con Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, El botones Sacarino,...) relativamente cortas que se hacían muy amenas.

El salto al gran volumen lo di más o menos con unos nueve años. Un verano, vacaciones familiares en casa de mis abuelos, y descubrí "La historia interminable", todo un señor libro, sin dibujos y con más páginas de las que nunca me hubiese imaginado. Me lo leí. Algunos días acababa con dolor de cabeza, no me extraña. Desde que me levantaba ese libro me acompañaba a todas horas. Hacía descansos, pero siempre teniéndolo cerca y a la vista. Desde entonces no he parado.

Todo formato literario da paso a un gran lector, siempre que dejemos que los niños sean los que decidan lo que prefieren leer y cuando les viene mejor hacerlo. O sencillamente dejar que hagan lo que yo, que imaginen lo que ven, que la lectura llegará con el tiempo.

Paloma M.
Escritora

lunes, 1 de octubre de 2012

Un tesoro en el patio



Este libro, "Un tesoro en el patio",  ha sido toda una sorpresa para nosotros. Con motivo de su cumpleaños, unos amigos, se lo regalaron a mi hijo. Lo que al principio parecía un libro más o menos normal, se fue convirtiendo en toda una historia plagada de vida, aventuras, recuerdos y, sobre todo, de una búsqueda, y no solo de un tesoro. 

Una gran trama infantil donde encontramos diferentes culturas, recuerdos del pasado y el despertar de un niño hacia un mundo que no conocía y no sabía apreciar. Estos son realmente libros para leer, analizar y comentar junto a nuestros hijos. Nos puede ayudar a hablar de otras culturas, conocer otros pueblos e incluso continentes. 

Al mío, particularmente, le ha encantado y esperaba poder leer una continuación del mismo, con más aventuras y descubrimientos. Porque la vida de nuestros padres, de nuestros abuelos y nuestros antepasados en general, realmente puede llegar a ser muy interesante.

En este enlace se puede pedir al autor que os mande el primer capítulo. Aunque personalmente opino que no engancha desde el primer momento, creo que puede ser interesante que se vea el estilo que utiliza y la sutileza a la hora de escribir queda bien plasmada. 

Edad orientativa, a partir de 10 años. Aunque como siempre digo, dependerá de la madurez lectora del niño.

Paloma M.
Escritora.







lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Conoces a los kidogandis?



Nes y el secreto de los kidogandis

   ¡Hola! Me llamo Néstor, aunque todos me llaman Nes. Desde hace un tiempo vivo en una casita en el campo con mis padres, mi hermana, mis abuelos y dos perros muy simpáticos, Inuk y Sandi. 

   Antes vivíamos en una gran ciudad, pero mis padres pensaron que sería mejor mudarnos aquí.

   Luna, mi hermana, es muy lista, yo diría que listísima, todo el mundo lo dice. En su último cumpleaños fue capaz de adivinar todos los regalos con solo tocar el paquete, es asombrosa mi hermana ¿verdad?

   Mis dos mejores amigos son Lucas y Ada. Con ellos estoy casi todo el día y alguna que otra noche.  Nos gusta mucho jugar a inventar historias, montar en bicicleta, ver películas y leer libros de aventuras. Mis abuelos nos llaman “El trío calavera”, será porque casi nunca nos separamos o porque nos encantan los piratas,  además tenemos un saludo especial, ¡puño pirata!, chocando los puños claro, pero a nosotros no nos importa que nos llamen así.

   Lo de vivir todos juntos es estupendo, sobre todo por las historias que nos cuenta el abuelo. La que más nos ha gustado, a mí y a mis amigos, es la que nos contó ayer. Trata sobre los kidogandis, unos seres fantásticos que habitan en el Bosque de Las Turquesas y tienen el poder de convertirse en cualquier animal. Como me gustaría conocerlos. Aunque papá opina que solo son solo cuentos del abuelo, pero todos sabemos que son ciertas.

   Luna y yo, junto con mis amigos, hemos decidido que, cueste lo que cueste, vamos a encontrar la entrada secreta al mundo de los kidogandis. Lo malo es que el abuelo no nos quiere revelar la clave, dice que son solo historias inventadas, ¡ja!, eso es lo que quiere que creamos. Pero no nos importa porque... ¡tenemos un plan!

Estracto del libro "Nes y el secreto de los kidogandis" 
de Paloma M.
Escritora

lunes, 10 de septiembre de 2012

Lecturas obligadas

Ahora, que da comienzo el nuevo curso escolar, me viene a la cabeza el "plan lector", que siguen muchos centros, para incentivar la lectura en los niños y jóvenes. Todo lo que sea acercar un libro a los niños me debería parecer un buen proyecto. Pero por desgracia el acercamiento suele ser una medida de imposición, dado que no se tienen en cuenta las preferencias del individuo.

Si bien es cierto que en muchos centros tienen las bibliotecas abiertas, donde se deja elegir la lectura de forma libre, debo añadir que no siempre se tienen todos los géneros o títulos que los peques prefieren.

Y es que, un verdadero "plan lector" debería ser más abierto y respetuoso con las preferencias de cada uno. No hay que preocuparse si nuestro hijo siempre elige las lecturas más livianas comparadas con algunos compañeros, dignos de entrar en el Libro Guines. Todos acabamos leyendo, siempre y cuando no nos machaquen con ello.

Siempre he defendido el derecho a leer lo que a uno le apetezca, sea del género que sea. No hay nada más bonito que ver a una persona, independientemente de la edad, "enganchada" a un libro. Pero es como todo, si nos imponen leer algo que nos resulta pesado, lo más probable es que terminemos odiando todo lo lo relacionado con los libro.

No obstante no todos los niños leerán en la misma medida, al igual que los adultos, así que lo principal es NO comparar. Lo peor de este mundo es tener un amig@, vecin@ o compañer@ con un niñ@, de la edad del nuestro o nuestra, y hablar de los "avances" de cada uno. Que curioso que siempre nos fijamos en la parte negativa, en la que nuestro hijo parece colear. Y lo peor, cuando lo comentamos abiertamente en casa. Claro, que si nos sometiésemos nosotros al mismo examen..., ¿aguantaríamos la presión de ser comparados con diferentes padres o madres?, seguro que nos justificaríamos poniéndole a él o ella, nuestr@ hij@, como causante de nuestra actitud.

Bastante tienen con estar a la altura de nuestras expectativas paternas, como para inflarles más con "nimiedades", como leer grandes novelas y recitarlas mejor que nosotros. No lo olvidemos nunca, todos leen, cuando sienten la necesidad de ello. Y seguro nos sorprenderemos el día que su interés lector supere el nuestro, pero eso sí, dejándoles siempre SER.

Paloma M.
Escritora.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Los 5 cinéticos


Hoy os quiero presentar un libro que me parece interesante, Los cinco cinéticos, de la editorial Beascoa. Lo descubrimos este verano y ya tenemos los dos primeros títulos "La amenaza Krgonz" y "El retorno del Doktor Eklipse". Una familia con poderes tendrán que salvar la tierra de la terrible amenaza del Doktor Eklipse. 

Las historias en sí son curiosas, sobre todo para los niños, pero lo que más me llamó la atención es su glosario de términos científicos. Lo encontramos al final del libro, un pequeño diccionario con palabras como Energía, Átomo o Gravedad, entre otros tantos , que son explicados de manera sencilla para el niño.

Lo peor, el planeta originario del Doktor Eklipse, me resulta impronunciable y puede que a los niños les pase lo mismo. El planeta en sí es Krgonia, y la ciudad donde habitan Gran Ciudad Nido Krg. Que vengan a pronunciármelo, porque yo me veo incapaz. Pero salvo este pequeño incidente, y el idioma de esos seres que es para no leerlo en alto, no tuve mayor problema de interpretación.

Los libros están dando un gran giro. No solo nos presentan historias que atraen al público infantil, están llegando más allá, ayudándoles a adquirir nuevos conocimientos de forma lúdica y sencilla.

Si tenéis la oportudad, leedlo, podéis pasar un rato con bastantes risas, sobre todo intentando hablar krgniano.

Paloma M.
Escritora

lunes, 16 de julio de 2012

Zapatos de fuego y Sandalias de viento

 
 
Hay clásicos que siguen de total actualidad. Este es uno de ellos. Me pidieron en el colegio que lo leyera, tardamos muchísimo en localizarlo, puesto que me he criado en un barrio que más parecía un pueblo. La portada, como casi siempre, no me llamó demasiado la atención, así que comencé a leerlo con la pesadez del que tiene una tarea tediosa por realizar.

Pero resultó ser una de las lecturas que recuerdo con más cariño y emoción. Su protagonista es un niño llamado Tim. Un niño más bien gordito, algo tímido y con la autoestima bastante baja. Ya sabemos lo que significaba ser el rellenito de la clase.
Sus padres son bastante humildes, en todos los sentidos. Se acerca el cumpleaños de Tim y sus padres le prometen un regalo muy especial. Su padre es zapatero, con lo que se pasa el día trabajando, para ganarse la vida, y horas extras por la noche para poder terminar el regalo de su hijo a tiempo.
La imaginación de un niño puede llegar a superar todas las expectativas posibles. Eso es lo que le pasó a Tim. Recuerdo el pasaje en el que sus padres, muy emocionados, le entregan un par de zapatos nuevos y una mochila, como su regalo especial. No solo las lágrimas resbalaban por la cara de Tim, recuerdo mis ojos anegados también y ese nudo en la garganta que te impide incluso tragar.
Pero el regalo iba más allá. Era un viaje para recorrer Alemania. Su padre se había fabricado también unas sandalias para tal fin. De ahí su título tan peculiar, puesto que ambos aventureros cambiarían sus nombres. Tim pasaría a llamarse Zapatos de fuego, y su padre, evidentemente, Sandalias de viento. 
Siguiendo una antigua tradición germánica, tal como indica el libro, el padre arreglaría los zapatos de los campesinos que, a cambio, les conceden albergue y comida en sus granjas. 
Este viaje enseña mucho más de lo que Tim hubiese imaginado. Es un despertar precioso a la vida. La voluntad de un padre para ayudar a que su hijo supere todos sus complejos enseñándole a disfrutar de su día a día. Viviendo mil y una aventuras y descubriendo lo maravillosa que es su familia.
Es uno de esos ejemplares que guardo con gran cariño. Lleno de celo por todos los lados, a la prueba me remito, puesto que ha sido leído y releído no se ya ni el número de veces. He llorado, he reído, he disfrutado con él lo inimaginable. Ahora tendrá otra nueva etapa, la de mi hijo, que algún día estará preparado para  vivir, junto a Tim, la maravillosa experiencia que esta historia nos ofrece. 
 
Publicado previamente en Alas en papel
Paloma M.
Escritora

lunes, 9 de julio de 2012

El Bosque de las Turquesas IV




El Poblado kidogandi hierve de emoción, dos jóvenes marcharán en busca de sus anheladas Piedras. Es costumbre que partan en grupo, dado que un solo individuo suele ser más vulnerable ante los peligros del viaje. No solo la madurez se encuentra en uno mismo, lo que hace que el pueblo sea más fuerte es su capacidad de colaboración.

 La unión hace la fuerza, como bien dice el refrán, pero la cooperación entre seres no es tan fácil como parece. Los kidogandis aprenden esto desde muy pequeños, no hubiesen avanzado tanto en su historia de no haber sido así. Ni tampoco habríamos resistido nosotros, los seres humanos, tanto tiempo de no haber sido por su ayuda.

Atxia y Atokón tienen que aprender mucho antes de emprender su aventura, porque la esencia de un verdadero kidogandi es velar por la naturaleza y por todos los seres que en ella habitan.

Todos tienen sus propios cometidos. Al nacer, la Gran Madre kidogandi, les envuelve con su manto luminoso, mientras todo el pueblo canta y danza, pidiendo al Gran Sauce fuerza, tesón e inteligencia para el nuevo miembro. El amor, ya lo traen al venir al mundo.

Pero estos dones hay que fomentarlos. Desarrollarlos hará que este pueblo siga tan vivo como siempre. Una gran familia después de todo.


Extracto del cuento "El Bosque de las Turquesas

Paloma M.
Escritora.

lunes, 2 de julio de 2012

Motivando la lectura



Hace poco, en una salida con otras familias, hablamos sobre el gusto de los niños por la lectura. Algunos padres comentaban que a sus hijos no les gustaba leer y estaban interesados en intentar inculcar su amor a los libros.

Parto de la base que a todos los niños, y a los adultos también, nos gustan las buenas historias. Pero por buena no hay que generalizar algún estilo o título específico. Entre adultos lo tenemos claro, lo que le guste a una persona, no necesariamente tiene que agradarme. El libro siempre tendrá la gandeza que el lector quiera otorgarle.

Con los niños pasa lo mismo. Desde los propios centros educativos "imponen" ciertas lecturas que, en muchos casos, dista mucho de atraer a  algunos nenes. En los centros más abiertos, dejan que sean ellos los que decidan de entre todos los títulos de su biblioteca, aunque no siempre tienen volúmenes suficientes de este tipo de literatura cubrir todo un curso escolar.

Dejando la libre elección del libro al niño, conseguiremos que se enganche al maravilloso mundo de las letras. En mi experiencia puedo decir que he introducido a la lectura a más de uno, recomendándoles sus primeras obras y motivándoles a seguir buscando y probando por ellos mismos. Ni que decir tiene que el éxito está asegurado.

Pero es cierto que, a un pequeño "no" lector, tenemos que ayudarle en esta tarea de elegir por él mismo. Ante los libros que le parezcan interesantes, tendríamos que  intentar presentarle con emoción lo que encontrará en sus páginas. Transmitirle el deseo por saber como acaba, o incluso resumirle los primeros capítulos, que suelen ser más pesados, para llevarle directamente a la acción. Una vez en el punto más interesante, será muy fácil que ellos mismos quieran continuar y llegar hasta el final.

Tampoco hay que preocuparse si su primer libro (el elegido por él) se lo leemos entero. Cuando se "obliga" a un niño a leer por sistema, éste adopta una postura de rebeldía, negándose a ello. Para poder realizar una buena desintoxicación de dichas imposiciones y que se de cuenta de que no todas las historias son iguales, es preferible que le leamos nosotros. No nos preocupemos por el tiempo, ni tan siquiera por la cantidad de libros que tengamos que leerles, siempre acaba haciéndolo solo. 

Paloma M.
Escritora




lunes, 18 de junio de 2012

El Bosque de las Turquesas III



Los Etxucos son el pueblo de las arenas, antaño convivían en paz junto a los kidogandis, pero su corazón triste y amargado acabó por separarlos. Recluidos en sus tierras se volvieron huraños y acabaron con toda la alegría a su alrededor. Las flores se fueron marchitando, los árboles secando y los animales terminaron por huir.
Hoy tan solo queda arena en un vasto desierto que se atraviesa en contadas ocasiones. Los etxucos terminaron por esconderse bajo tierra, su aspecto se fue desmejorando hasta convertirse en lo que son hoy, un pueblo consumido por su propia amargura. 
Esperan ansiosos la llegada de cualquier extraño al que robarle su alegría, puesto que los etxucos se alimentan de ella, incapaces de cultivarla por si mismos, la necesitan tanto como el viciado aire que respiran. Es su alimento, dejando al que es atrapado en sus dominios tan atormentados como ellos.
Algún kidogandi ha sufrido estas consecuencias, al no andar demasiado atento o despistarse por un segundo. Los etxucos los persiguen, siendo su presa más ansiada, porque no conocen la desdicha, todos sus pensamientos son alegres.
Extracto del cuento "El Bosque de las Turquesas"
Paloma M.
Escritora

lunes, 11 de junio de 2012

Los "otros" clásicos


 Hace algunas semanas publiqué un artículo donde hacía referencia a los clásicos de la literatura infantil y juvenil. Gracias al comentario de Isa, me he dado cuenta de que tenemos muy confundido el término clásico. Tendemos a relacionarlo solamente con los hermanos Grimm,  Charles Perrault o similares. 

Aunque debo admitir que algunos de ellos me siguen gustando, como "El traje nuevo del emperador", de Hans Christian Andersen, divertido e instructivo, la mayoría deberían ser transformados para poder adaptarse a nuestra época.  

Sin embargo, no me refería a este tipo de clásico cuando hablaba de ellos. Me inclinaba más hacia autores como Julio Verne y homólogos. Entiendo que podrían ser considerados más aptos para jóvenes, pero no por ello dejan de ser interesantes y pueden presentarse muy atractivos para muchos niños.

Un gran libro, a mi parecer, imprescindible es El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Pasa como con otras obras, el lenguaje que utiliza es elegante y muy cuidado. Títulos, que englobaría dentro de la categoría  de ejemplares bien redactados, serían Peter Pan, de J.M. Barrie, o El Mago de Oz, de L. Frank Baum. Cuando algunas frases son capaces de erizarte el bello, estás ante una magnífica obra.

Muchas otras obras han quedado perdidas u olvidadas por muchos. En ocasiones son rescatadas por la gran pantalla y redescubrimos su grandeza. Historias como Las Crónicas de Narnia, de C. S. Lewis, nos confirman este hecho. ¿Quién no ha leído La Historia Interminable, de Michel Ende, tras haber visto su película?

Hoy en día el abanico de títulos es mucho más amplio, pero no todos tienen una gramática tan cuidada y trabajada. Quizá porque nuestro lenguaje coloquial es más práctico que poético y así se refleja en dichas creaciones. Sin lugar a dudas, adaptados más a nuestros tiempos en todos los sentidos, disponemos de colecciones para todas las situaciones y edades.

Pero como hay tal diferencia de estilos, me gusta insistir en no olvidarnos de estos clásicos a los que me refiero. Otra manera más de entender la literatura. Ampliemos nuestra visión y busquemos esos otros "clásicos" que merecen tanto la pena.

Paloma M.
Escritora.

lunes, 4 de junio de 2012

Formando lectores

Siempre me he preocupado mucho de rodear a mi hijo con toda clase de libros. La literatura en general me parece indispensable en nuestra vida. Hemos leído historias de lo más diversas. Creo que podría decirse que hemos "tocado" casi todos los géneros posibles. No obstante, a su nueve años, sigo leyéndole yo.

No le presiono, puesto que se que algún día se lanzará por sí mismo. Por el momento disfruto el momento y no le apremio. Es la mejor manera de conseguir que siga adorando los libros.

Quizá algunas familias se vean reflejadas en esta situación. Que se sientan presionadas por el entorno o el propio colegio. Eso hace que pretendamos acelerar un proceso que habría que respetar. Parece que no podemos esperar el momento en que nuestros hijos estén preparados para dar ese salto.

Y es que hay tanto miedo a que se quede descolgado, a que no llegue nunca a cumplir las expectativas de los demás, que seguimos sin confiar en sus capacidades. Pero esto no es un ataque directo a las familias, ni a nuestros hijos, es más bien una reflexión ante una situación que vivimos, o hemos vivido, muchas personas.

Se nos llena la boca de "respeto en los procesos evolutivos de cada niño" y nos encontramos con que no es cierto. El conocimiento en si mismo parece carente de valor, si no va acompañado de una lectura y escritura perfectas. ¿Dónde están entonces esas consideraciones de la que tanto se vanaglorian  las instituciones?

No nos engañemos, forzar no es sinónimo de aprender. Si seguimos por ese camino no conseguiremos tener grandes lectores. Solo se logra con paciencia, acompañándoles en todo momento  y confiando en ellos.

Entiendo que es difícil cuando desde las propias aulas recibimos mensajes apremiantes al respecto. Dejándonos embaucar por toda clase de explicaciones más o menos creíbles. Que hablan de respeto pero sin cumplirlo. De procesos madurativos, pero sin tenerlos en cuenta. De confianza en el menor, pero poniéndoles siempre en duda.

Creo que todos podemos leer. Solo necesitamos tiempo.

Paloma M.
Escritora.