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viernes, 29 de noviembre de 2013

Mentiras del sistema educativo que los maestros creen, los niños soportan y los padres obedecen: deberes, contenidos, exámenes y castigos


Solo hace 8 horas que concluyó el Webinar "A mi hijo no le gusta ir al cole, y yo ¿qué puedo hacer?" y puedo asegurar que durante el mismo fuimos de sorpresa en sorpresa, porque nunca antes había escuchado tan claramente verdades evidentes:

los niños odian la escuela porque sufren en ella y aguantan diariamente sermones, maltrato de compañeros, gritos de profesores, obligaciones y la imposibilidad de cubrir sus necesidades básicas tales como moverse, beber agua, ir la baño, descubrir, investigar...

los deberes no son un método educativo obligatorio ni siquiera una propuesta educativa sino un hábito y una creencia de toda la comunidad educativa -excepto de quienes los sufren, los niños-

los niños no dejan de aprender por no hacer deberes

los maestros desconocen en su mayoría el contenido de las leyes educativas que deben poner en práctica en el aula aunque  estas reflejan los contenidos y criterios para un aprendizaje real y respetuoso con las necesidades de los niños

la razón de la desmotivación de los niños es que pasan gran parte de su escolaridad aprendiendo conceptos abstractos para los que su cerebro no está preparado, ya que necesitan manipular, tocar, experimentar e investigar

los maestros confían sus programaciones anuales a los libros de texto, cuando resulta que dichos libros no han sido supervisados en su mayoría por el Ministerio de Educación ni siguen la ley educativa

las normas implícitas más extendidas (exámenes, notas, deberes, castigos) no existen en ninguna ley educativa y sin embargo sirven para justificar todas las prácticas que más desagradan y dañan a niños, docentes y padres

¿Sorprendido? No es para menos.
Y esto es solo el princpio, tienes toda la información en este excelente artículo de Francisco Gómez, el ponente del Taller de anoche, porque no vas a poder evitar indignarte y saltar de la silla, y plantearte muchas cosas de la educación de tus hijos de un modo diferente.

Mª Pilar Gómez

sábado, 12 de enero de 2013

Niños con talento


No sé si el hecho de pasar por un sistema educativo tan compartimentado en áreas y cursos, si los miedos de los padres por el futuro de los hijos, si la influencia de los medios de comunicación en estos tiempo de crisis, si nuestras proyecciones sobre los menores para que tengan "un futuro mejor que el nuestro"...

La cuestión es que existe una especie de obsesión por el nivel de los niños en la escuela, por las notas, por las actividades extraescolares para complementar aprendizajes, por los deberes. Y con tanta obsesión estamos perdiendo de vista quiénes son los niños, quiénes son nuestros hijos: los convertimos de lunes a viernes en sujetos de aprendizajes evaluando su actividad escolar, igualando su valor como personas con su rendimiento académico.

Puede que por esa falta de perspectiva y esos miedos tan arraigados muchos adultos se sorprenden cuando hablo de la aficción de mi hija mayor por los caballos, de sus pequeños ahorros para actividades de equitación o para comprarse un caballo más adelante... como si fueran cosas de niños, fantasías, o cosas de adultos, impropias de un niño.

Y la verdad es que a mí no me preocupa en absoluto si conseguirá alcanzar ese sueño o no: simplemente en la medida de nuestras posibilidades apoyamos su inquietud y su iniciativa. Porque estamos convencidos de que puede alcanzar lo que ella desee, más allá de sus buenas o malas "notas". Porque creemos en el talento de cada niño, en que cada uno tiene habilidades y dones que despuntan muy pronto y que, bien acompañados, se convierten en aficiones y con el tiempo en el trabajo o actividad que hace vibrar a una persona y sentirse plenamente desarrollado.

No tengo ninguna duda de que mis hijos llegarán allá donde ellos quieran, que pueden dedicarse a lo que más les guste, que existen muchos modos de aprender, crecer y educarse, proyectar y aportar.

Me niego a definirlos por su comportamiento en la escuela, su capacidad para resolver problemas matemáticos o lo que tarden en aprender a leer.

Todos los niños tienen talento.

Maria Pilar Gómez San Miguel, madre, maestra y asesora familiar


viernes, 10 de agosto de 2012

Educar, ¿para qué?


Es un hecho histórico que el hombre se educa o educa a otros desde hace siglos. Ya los egipcios enseñaban en las escuelas del templo no sólo religión, también los principios de la escritura, ciencias, matemáticas y arquitectura. Y en cualquiera de las sociedades contemporáneas encontramos educadores, instituciones educativas y teorías pedagógicas. Pasamos gran parte de nuestra vida aprendiendo en un colegio o en casa,  en un centro de formación profesional, una escuela de artes, una universidad, a distancia, on-line...

Así pues, la cuestión educativa es eje de la sociedad, porque ésta busca dar oportunidades a todos los individuos para que se desarrollen plenamente, para que sirvan y aporten a la sociedad. Nuestro país sabe bastante de esto, ya que ha sufrido varias reformas educativas desde el comienzo de la democracia. Ahora mismo está en marcha la tramitación del anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la ley educativa en España, tras la presentación de un primer informe al Consejo de Ministros el 29 de junio. La Secretaría de Estado de Educación solicitó la colaboración de toda la comunidad educativa facilitando un correo electrónico, y casi 1000 personas enviaron sus propuestas.

Me he tomado tiempo en leer el anteproyecto de ley y las propuestas que hacen profesores, padres, madres, alumnos, directores, jefes de estudios, familias que educan en casa y muchas otras personas implicadas en el mundo educativo. En el anteproyecto se habla a menudo de la necesidad de mejorar la empleabilidad de los alumnos como un modo de aumentar la competitividad y permitir el crecimiento económico; también hay referencias constantes a los datos de fracaso escolar y de los resultados insatisfactorios de los últimos informes PISA. Pese a que se reconoce que los estudiantes tienen TALENTO y diferentes aptitudes que requieren de reconocimiento para optimizarlas no hay propuestas ni medidas claras al respecto.

Las propuestas que he encontrado en el documento hablan de itinerarios, de formación profesional, de TIC, de carga lectiva en materias instrumentales, del cumplimiento de objetivos educativos en cada etapa... y muy poco de libertad, de preparación de ambientes, de formación del profesorado, de respuesta a intereses de los alumnos, de motivación.

Así las cosas me surgen algunas preguntas que os planteo también a vosotros, porque está en juego la felicidad de nuestros hijos, su desarrollo integral y el futuro de nuestra sociedad:

-¿la escuela forma personas capaces de pensar y libres o personas dispuestas a obedecer?
-¿cuáles de las propuestas del anteproyecto de ley sirven para que las personas aprendan a tomar decisiones?
-si la educación se reduce a obtener buenos resultados en las pruebas de evaluación al final de cada etapa formativa (una novedad respecto a la ley educativa actual), ¿dónde queda el proceso que realizan los niños y adolescentes?
-¿el objetivo de la educación es que los niños puedan encontrar un trabajo en el futuro?

La respueta a estas preguntas no es baladí. Moldeamos a la infancia, la obligamos a cumplir normas y patrones estereotipados, los asustamos con nuestros miedos de empleo fijo, sueldo asegurado, posición social y prestigio, profesiones, organización vital...

Por contra nadie pregunta a los padres qué queremos que aprendan nuestros hijos, nadie pregunta a los niños qué les interesa aprender, qué les motiva. ¿Hasta qué punto podemos decidir por ellos cómo van a ser más felices en el futuro y ahora mismo?

El mundo hoy es inmenso, no en tamaño, sino en posibilidades, en intercambios, en desarrollo, en conocimientos, en disciplinas, en dedicación profesional, estilos de vida, en servicios a la comunidad. Por mi parte haré todo lo que esté en mi mano para que mis hijos crezcan sin miedos e insatisfacciones heredadas, sin falsos condicionamientos de lo que pueden hacer y ser, peleando por una educación al servicios de los niños.

Os dejo con una frase de Rousseau que responde al título de este post "Educar ¿para qué?":

“Vivir es el oficio que quiero enseñarle. Al salir de mis manos
no será ni magistrado, ni soldado, ni sacerdote, será un hombre primeramente.”

Maria Pilar  Gómez San Miguel

viernes, 22 de junio de 2012

Cuadernos de vacaciones o los deberes del verano


Hoy comienzan las vacaciones para los niños y muchos adultos tendremos unos días de descanso.

La alegría se adivinaba en el rostro de muchos de los pequeños.

Unos días antes algunos padres y madres estaban comentando entre sí la posibilidad de adquirir alguno de los numerosos cuadernos de vacaciones que podemos encontrar en el mercado.

Entonces hice memoria y recordé cómo hice yo algunos en mi niñez y las diferentes sensaciones que vivi en esas ocasiones: de diversion y desafio intelectual en unas ocasiones, de ansiedad por acabarlos cuando eran "obligatorios" en otras.

Los cuadernos de vacaciones pueden ser un instrumento para mantener despierta la mente y realizar actividades entretenidas o pueden convertirse en un motivo para el conflicto y para "aguar" el verano en parte, por esta obligacion que planteamos a nuestros niños despues de meses de esfuerzo.

Asi que en esto, como en todo, mejor olvidar las recomendaciones y fijarnos en como es el niño y si desea o no tener este tipo de ocupacion durante su periodo de vacaciones. Si nuestro miedo es que pueda "olvidar" lo que aprendió durante el curso escolar estamos acertados: efectivamente olvidara muchas cosas, no solo ahora, tambien el resto de su vida. Ya se sabe que la "cultura" es aquello que queda en nuestro cerebro despues de haber olvidado muchos contenidos teoricamente aprendidos.

Podemos ser mucho mas efectivos proponiendo actividades a nuestros hijos relacionadas con sus experiencias reales y diarias, de modo que el aprendizaje sea significativo, en lugar de tedioso, obligatorio, angustioso. Existen muchas oportunidades durante este tiempo para que aprendan -realmente es su estado natural- y para hacer proyectos de su interés: diarios de verano, cuadernos de viaje, felicitaciones, teatrillos, propuestas de menus, recetas, visitas a museos, experimentos y observacion de la naturaleza, cuentacuentos en las bibliotecas, arena, agua, piedras, flores... la lista es interminable.

Y lo mejor es que no es necesario plantearlo como actividades de aprendizaje necesarias para ellos, muchas surgen a diario de su propio interes. Porque los niños estan siempre preguntandose por el mundo que los rodea y abiertos a la realidad, que es una fantástica escuela. Aprovechemos la ocasion.

Maria Pilar Gómez San Miguel
Crianza en Familia