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lunes, 24 de febrero de 2014

Por qué ser madre no es fácil: 5 razones para sentirte razonablemente perdida


La maternidad, tan traída, llevada y debatida. Tan manipulada y corregida. Tan plena y revolucionaria. Seas quien seas, vivas donde vivas, hables el idioma que hables. Tengas la cultura que tengas.

Engendrar una vida y llevarla en el vientre durante meses crea un vínculo especial, modela a la criatura y también a la mujer, porque existe intercambio de material genético entre feto y madre que entre otras cosas evita el rechazo a la nueva vida y reduce los niveles de estrés físico de las mujeres.

La cantidad de hormomas compartidas establece un vínculo muy fuerte y pretende garantizar el cuidado del bebé cuando nace. Quizá por eso nos sentimos tan vinculadas a los hijos que damos a luz, tan removidas emocionalmente, tan generosas y disponibles.

Puede que nuestro estilo de vida no nos ayude mucho en esta tarea que la naturaleza nos encarga, puede que nuestra propia crianza no haya sido el mejor modelo para desarrollarla, puede que después de todo, la genética no sea suficiente sin un entorno que nos enseñe cómo ser madre.

Por estas y otras razones nos sentimos a menudo razonablemente (o terriblemente) perdidas, desorientadas, dudosas, culpables, siempre mirándonos bajo la lupa de la autocrítica. ¿Por qué?:

  1. Tu hijo necesita mucho de tu tiempo, casi todo del que dispones, durante muchos meses; antes o después te sientes exhausta, más si no tienes apenas apoyo de otras mujeres, tu pareja o tu familia
  2. Crece sin parar y los desafíos para ti  se acumulan: cuando pareces haberle cogido el aire a ese nuevo carácter que desarrolló al empezar a andar, empieza a pedirte cosas o se enfada cuando no consigue lo que quiere hacer y te pilla por sorpresa ese despliegue de personalidad y cómo reclama su propio espacio
  3. Es el primer nieto, sobrino... de la familia, todos se desviven por él y te dan consejos, recomendaciones, advertencias y sugerencias a tiempo y a destiempo sobre cómo corregirlo, ponerle límites, enseñarle las cosas de la vida; dudas, te sientes incomprendida, invadida, cuestionada
  4. Reaccionas en función de lo que aprendiste de tus propios padres, cuando crees tener controladas conductas o frases que te desagradan y no quieres usar en la educación de tu hijo te "asaltan" en mitad de un enfado o un conflicto
  5. El niño crece y sus respuestas te desconciertan y no sabes si estás "haciéndolo bien", si es suficientemente asertivo o a veces un poco descarado, si es bueno que sea autónomo o prefieres controlarlo un poco más, si puede decidirlo todo o es mejor darle consejos
Para encontrar mayor seguridad y garantizar que tus hijos heredarán casi todo lo bueno que tú tienes para ofrecer y solo algunos de tus malos ejemplos  puedes hacer un trabajo de revisión personal y autoconciencia, con el que dar un giro a aquello que te incomoda y no sabes cómo resolver.

Madres Capaces es una respuesta a esa demanda de auxilio de tantas mujeres que desconfían de sí mismas y de su capacidad para acompañar a sus hijos, que poseen las cualidades y sólo necesitan deshacerse de creencias que las limitan. Una respuesta para madres que realmente están comprometidas con su familia, que quieren hacerlo mejor.


Si estás pasando por una situación semejante, si deseas resolver de una vez por todas las dificultades y continuar educando de ahora en adelante con inteligencia emocional y dándole lo que necesitan, sentirte segura de lo que haces y desarrollar la sabiduría que da la maternidad pasa por Madres Capaces.

viernes, 30 de agosto de 2013

Cómo encontrar el equilibrio entre familia y trabajo si eres mamá emprendedora


"Emprendedora", así me defino y así me clasifica el vocabulario relativo al mundo laboral. Sabiendo que comenzaba una nueva aventura llena de desafíos he desarrollado una labor profesional que depende por completo de mis decisiones, conocimientos, herramientas, organización, horario... Pretender que eso no tenga efecto sobre mí o mi familia es imposible y en este camino también he avanzado en el manejo de mis emociones y de las relaciones con los demás.

¿Tú también estás en el grupo de mujeres con un negocio propio, que trata de conciliar ese trabajo con el cuidado de sus hijos? ¿En el grupo de mujeres que quiere dar salida a su talentos y además pasar más tiempo con su familia? Entonces sigue leyendo, te cuento tips que para mí son fundamentales para equilibrar ambas facetas:

  1. Tu casa es tu oficina: puede que con anterioridad hayas trabajado fuera de casa, y que al comenzar un negocio desde tu hogar tiendas a buscar un espacio "laboral" en el que ubicarte; sin embargo, trabajar desde casa teniendo hijos no se parece en nada a lo que hayas hecho en otros empleos. Ahora el espacio que compartes con tus hijos (y pareja si la tienes) es también el espacio del resto de la familia -incluso aunque tengas un despacho en casa-. Establecer límites claros y ser flexible al tiempo te ahorrará muchos quebraderos de cabeza por interrupciones, peticiones de ayuda y falta  de independencia.
  2. La organización lo es todo: emprender desde casa parece ser la panacea para equilibrar tu vida profesional y familia, pero si no te organizas bien entrarás en barrena en el caos y la frustración. Conciliar las tareas de tu negocio y el ritmo de tus hijos y el tuyo require que te plantees bien los tiempos, los apoyos de que dispones y la búsqueda de herramientas que lo faciliten.
  3. Tu desarrollo profesional es parte de ti y de tu estado de ánimo: has comenzado con ilusión y energía un nuevo proyecto, y vas dando pasos aunque en ocasiones no todo avanza como deseas, eso es parte de ti y modela tus emociones, y en muchas ocasiones no tienes tiempo para asumirlas porque enseguida tienes que acompañar una rabieta de tu hijo o preparar la merienda. Ser consciente de esto te ahorrará el rechazo hacia tus hijos cuando interrumpen tu actividad o estás inmersa en un proceso emocionalmente difícil debido a tu negocio.
  4. Los errores no te definen: cuando te equivocas o el negocio no marcha como esperas tiendes a identificarte con ellos y te sientes poco capaz o incluso totalmente incapaz. Es el momento de recordar una actitud vital fundamental: los errores forman parte del aprendizaje y no dicen quién eres, solo te revelan que puedes cambiar de estrategia y seguir creciendo. Tanto si es en la crianza de tus hijos como en tu proyecto profesional hay oportunidades para mejorar, recuérdalo cuando estés desanimada.
  5. Toma conciencia de tu momento del momento que viven tus hijos: para que sepas de cuánto tiempo dispones para iniciar y llevar adelante el proyecto. Eso evitará remordimientos y sufrimiento por no poder llevar adelante completamente ninguna de las dos cosas.
  6. Cada cosa tiene sus tiempos: cuando estés con tu familia hazlo al 100%. Estar jugando con tus hijos pendiente del smartphone te impide disfrutar, tus hijos perciben perfectamente que no "estás" con ellos y tenderás a sentirte culpable y estresarte.
  7. Pedir ayuda no desmerece a nadie: sigue siendo la piedra de toque de muchas madres, que además de vivir la maternidad quieren emprender, están felices por ello, y desean llegar a todo. Es imposible estirar las horas del día así que si necesitas colaboración búscala, recuerda que tanto para el hogar como para tu emprendimiento existen redes de mujeres y profesionales en los que apoyarte.
Ser madre emprendedora es una ocasión para conocer todas las fortalezas con las que cuentas, la energía inmensa, la creatividad y la fuerza que te inspira tu familia. Pararte a repensar las estrategias y adquirir madurez para disfrutar y crecer es fundamental para el auténtico éxito.

Mª Pilar Gómez San Miguel
CrianzaenFamilia.com

viernes, 25 de enero de 2013

Organízate y consigue tiempo para ti, tu casa y tus hijos




Si de algo estamos seguros los padres de familia es que de que nos falta tiempo: tiempo para jugar, tiempo para limpiar, tiempo para leer, tiempo para proyectos, tiempo para no hacer nada… Y también somos conscientes de que nuestros hijos necesitan nuestro tiempo: necesitan que estemos con ellos, no sólo en la misma vivienda o en la misma habitación, sino que les dediquemos atención y compartamos con ellos actividades, lecturas, comidas, juegos.

Pero tenemos tantas cosas que hacer que no siempre somos capaces de encontrar esos momentos largos, sin otra cosa que hacer que estar con ellos. Cuando conseguimos sentarnos nos levantamos cada cinco minutos: a retirar la comida del fuego, a contestar el teléfono, a sacar la ropa de la lavadora, a ordenar unos libros que están tirados por el suelo.

Cuando eres consciente de esta locura en la que te encuentras, en la que no tienes tiempo para la casa y para ti porque tus hijos te necesitan, pero tampoco tienes tiempo para tus hijos porque tienes muchas obligaciones que atender… entonces ha llegado el momento de hacer cambios importantes.

Estos son los pasos a seguir:

  • Analiza sinceramente para qué mantienes ese caos: ¿para no aceptar que eres limitado y necesitas organizarte porque no llegas a todo? ¿para escapar de los niños de cuando en cuando? ¿para sentirte ocupada? ¿para evitar ponerte a programar, una tarea que te desagrada?
  • Mira bien en un rato de calma y soledad cuáles son las consecuencias de esa actitud: conflictos con los niños,culpabilidad, insatisfacción, tareas por hacer a las que no llegas, frustración autoimpuesta
  • Asume que no has hecho lo que te propusiste, por los motivos que hayas tenido
  • Deja de culpar a otros: a las circunstancias, a los niños, a tu pareja
  • Responde a la cuestión fundamental: ¿qué consigues manteniendo ese desorden? ¿te sientes bien así?

Si la respuesta a esta última pregunta es NO y quieres hacer cambios YA (si lo dejas para cuando tengas tiempo probablemente… no encontrarás tiempo):

  • Planifica con una agenda las cosas de casa (hay opciones excelentes, como esta agenda de organización del hogar)
  • Reserva tiempo para las tareas del hogar cuando los niños no estén o bien cuando estén ocupados y se entretengan solos
  • Usa una bandolera si tienes un bebé y, sobre todo, si tienes un bebé y un hermano o hermanos más mayores
  • Involúcralos en las tareas
  • Prepara actividades para hacer juntos o para que hagan ellos, en función de sus gustos y habilidades y de su edad
  • Reserva un tiempo largo cada día para estar con ellos –sin hacer nada más-

Estas son sólo unas ideas, seguro que si te paras a pensarlo y planificarlo bien, encuentras el modo, propio para ti, tu familia y circunstancias, de tener al día las tareas más importantes. Sobre todo encuentras el valor para estar con los 5 sentidos con los niños: te aseguro que es fuente de paz y alegría para ellos y para ti.

Mª Pilar Gómez San Miguel, madre, maestra y asesora familiar

sábado, 12 de enero de 2013

Niños con talento


No sé si el hecho de pasar por un sistema educativo tan compartimentado en áreas y cursos, si los miedos de los padres por el futuro de los hijos, si la influencia de los medios de comunicación en estos tiempo de crisis, si nuestras proyecciones sobre los menores para que tengan "un futuro mejor que el nuestro"...

La cuestión es que existe una especie de obsesión por el nivel de los niños en la escuela, por las notas, por las actividades extraescolares para complementar aprendizajes, por los deberes. Y con tanta obsesión estamos perdiendo de vista quiénes son los niños, quiénes son nuestros hijos: los convertimos de lunes a viernes en sujetos de aprendizajes evaluando su actividad escolar, igualando su valor como personas con su rendimiento académico.

Puede que por esa falta de perspectiva y esos miedos tan arraigados muchos adultos se sorprenden cuando hablo de la aficción de mi hija mayor por los caballos, de sus pequeños ahorros para actividades de equitación o para comprarse un caballo más adelante... como si fueran cosas de niños, fantasías, o cosas de adultos, impropias de un niño.

Y la verdad es que a mí no me preocupa en absoluto si conseguirá alcanzar ese sueño o no: simplemente en la medida de nuestras posibilidades apoyamos su inquietud y su iniciativa. Porque estamos convencidos de que puede alcanzar lo que ella desee, más allá de sus buenas o malas "notas". Porque creemos en el talento de cada niño, en que cada uno tiene habilidades y dones que despuntan muy pronto y que, bien acompañados, se convierten en aficiones y con el tiempo en el trabajo o actividad que hace vibrar a una persona y sentirse plenamente desarrollado.

No tengo ninguna duda de que mis hijos llegarán allá donde ellos quieran, que pueden dedicarse a lo que más les guste, que existen muchos modos de aprender, crecer y educarse, proyectar y aportar.

Me niego a definirlos por su comportamiento en la escuela, su capacidad para resolver problemas matemáticos o lo que tarden en aprender a leer.

Todos los niños tienen talento.

Maria Pilar Gómez San Miguel, madre, maestra y asesora familiar


viernes, 21 de diciembre de 2012

Para mujeres que quieren Tomar las Riendas de su vida


Hoy es un día especial para mí, porque comienza un Evento organizado por mujeres para mujeres, en el que tengo el honor de participar.

Muchas no somos conscientes de nuestra valía y poder, de que nuestra vida está en nuestras manos. Para difundir esta realidad y ayudar a que quienes lleguéis hasta aquí consigáis alcanzar vuestros objetivos en todas las áreas de vuestra vida llega lo que te aportará el empuje que estás deseando ...  y es GRATIS.
Se trata de un montón de regalos que bajo el nombre de "Toma las Riendas, Dirige tu Vida"  hemos preparado entre 10 expertas en áreas de la vida de una mujer y espero que te gusten tanto como a nosotras prepararlos. Nos hemos comprometido a compartir técnicas útiles que te ayudarán a conseguir finalmente dirigir tu vida hacia donde tú desees.Cada experta se centra en un área de tu vida y te proporciona las claves que necesitas para provocar un cambio significativo.


Puedes registrarte AQUÍ, de forma GRATUITA.

Todo esto empezó cuando Ana Mª Valenzuela decidí organizar algo diferente, que no se encuentra fácilmente en castellano, y reunió a 10 expertas en trabajar con mujeres que necesitan técnicas concretas para obtener resultados potentes en sus vidas.

Es sorprendente la variedad de áreas vitales que han ido surgiendo y para las que ha encontrado a la especialista idónea. Fïjate bien:

  • Conmigo, Mª Pilar Gómez San Miguel, Toma las Riendas de tu Familia y sorpréndete por ¡Cómo son los niños! En la Guía para desmontar mitos y entender a tus hijos  

  • Toma las Riendas de tu Autoestima y Aprende a Potenciarla, con Marta Morón de Mujer Líder.
  • Toma las Riendas de tus Emociones y aprende Cómo Hacer para que las Emociones Jueguen a Tu Favor y No en Tu Contra con María Tolmo, autora de Una Princesa en el Espejo.
  • Toma las Riendas de tu Imagen Personal y descubre Los 7 Secretos de la Imagen del Éxito, con Carier Mercier , de Karysa Beauty, Editora del blog "Belleza y Estilo cosmopolita".
  • Toma las Riendas del Márketing de tu Negocio y descubre Los 6 errores de marketing que debes evitar para tener éxito en tu negocio, con Esther Vega, de Marketing para Emprendedoras.
  • Toma las Riendas de la Felicidad que Mereces y aprende 5 Creencias Empoderantes que Transformarán tu Vida y te permitirán ser Más Feliz, con Ana Mª Valenzuela, de Psicología Positiva en Acción.
  • Toma las Riendas de tus Relaciones y descubre Cómo Resultar Irresistible con Helena Calvo García-Asenjo, de Quiero Querer.
  • Toma las Riendas de tu Alimentación y tu Figura con el Video-curso "Delgada en 10 días" con Mónica Suárez, Wellness and Nutritional Trainer.
  • Toma las Riendas de tu Dinero y explora El Poder Emocional del Dinero con Montse Ceide, Experta en Técnicas Energéticas de Liberación Emocional.
  • Toma las Riendas de tu Tiempo y Organiza Tu Exito,  con Rosa Ortiz, de Organiza tu Trabajo.
Puedes registrarte GRATIS desde hoy viernes 21 hasta el 31 de Diciembre.


Espero y deseo que te des a ti misma este extraordinario regalo en estas fiestas.

Aquí encontrarás la verdad acerca de tu potencial real. Comparte este evento con todas tus amigas. Ponlo en Facebook y en Twitter de forma que más mujeres maravillosas puedan beneficiarse de este evento mientras aún está en marcha. Las mujeres cambiaremos el mundo si tomamos las riendas de nuestro destino.

¡Feliz camino!



Mª Pilar Gómez San Miguel,

madre, maestra y asesora familiar


sábado, 24 de noviembre de 2012

La crisis contada a los niños



Estamos en una situación económica y política de crisis.
El mundo financiero da bandazos como nunca antes en función de las palabras y decisiones de los políticos de mayor peso.
Los agentes especuladores aprovechan la ocasión para enriquecerse.
Parecemos inmersos en una estructura que nos ata, decide por nosotros y nos aplasta.
Muchas familias que antes tenían una posición desahogada se encuentran ahora en el límite de ingresos para sobrevivir, incluso todos sus miembros en edad de trabajar pueden estar en paro.
Jóvenes preparados para desarrollarse profesionalmente y aportar su saber a la sociedad emigran en busca de un empleo.
La sanidad, la educación, la investigación... en la cuerda floja.
Ante este panorama muchos padres de familia se preguntan por el futuro de sus hijos, por las cargas que tendrán que soportar durante las próximas décadas, y que quizá, influyan en sus posibilidades para desarrollarse. Para ser felices.
Los niños oyen hablar de la crisis a todas horas (o bien la viven en sus propios hogares), y entienden que eso es cosa de dineros, gente expulsada de sus casas, personas sin trabajo... al menos es lo que entiende mi hija de 8 años. También es cierto que las malas noticias, la ansiedad y la precariedad por la depresión económica tienen un impacto en ellos: niños que cambian su alimentación, sus oportunidades de ocio, su domicilio, son producto de situaciones concretas y del aluvión de informaciones que forman parte de nuestro día a día. Si nos agobiamos los adultos ¿cómo no va a llegar a los niños?
Podemos tener en cuenta ante esta realidad:
  • la comunicación, ya que todo esto puede influir en las relaciones y el clima familiar. Con claridad, y con prudencia, en función de la edad de los niños: no es lo mismo hablar sobre la crisis y sus efectos con niños de 5 años, que aún tienen difusa la línea que separa realidad y fantasía, que con los que tienen más de 8 ó 9 años.
  • dejar fuera de casa las tensiones que nos causan los efectos de la criris, preservando la armonía, la unidad y el diálogo.
  • mantener el afecto hacia los hijos y expresarlo, de modo que quede preservado su espacio en el clima familiar, apostando por lo emocional frente a lo material.
  • creer en las posibilidades que tenemos para ser creativos y encontrar soluciones a laas dificultades, cultivando esta característica en los niños.


Mª Pilar Gómez San Miguel, madre, maestra y asesora familiar

viernes, 9 de noviembre de 2012

Más aire libre






La mayoría de los padres sabe por experiencia que cuando los hijos pasan muchas horas seguidas dentro de casa la tensión comienza a acumularse, aparecen los conflictos por cuestiones nimias y todo el mundo parece estresado y de mal humor.


En efecto, jugar al aire libre es una de las actividades más beneficiosas que podemos ofrecer a nuestros hijos y escolares. Una investigación llevada a cabo en colegios españoles por José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental en la Universidad Autónoma de Madrid, demostró que los niños que vivían y estudiaban en entornos más naturales eran capaces de afrontar mejor las situaciones adversas.

No es tan extraño si nos paramos a pensar en cuál es nuestro estilo de vida y cuál nuestra naturaleza: somos seres vivos en casas asépticas, edificios de hormigón, acero y plástico, con un pasado de superviviencia, caza y recolección que ahora dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a permanecer sentados privilegiando la actividad cerebral intelectual sobre la física.

Cuando hablamos de un niño que juega solemos imaginarlo en su habitación con sus juguetes o bien sentado ante una consola u ordenador. Un niño, un adolescente, pueden tener amigos en la Red y no encontrar a nadie con quien salir a jugar a la calle. Y nuestros colegios no han entendido esto, ya que los escolares tienen media hora de descanso, muy pocas actividades en el exterior, y sus juegos suelen desarrollarse sobre suelos de hormigón. Amén de las actividades extraescolares que suelen desarrollarse mayoritariamente en espacios cerrados. Así, un niño puede pasar varios días seguidos sin sentir el sol, el viento o la lluvia, sin estar al aire libre.

Es un derecho de la infancia, y de todos, disfrutar de lo verde, de la vida, y aprovechar los espacios exteriores para desarrollar el juego, relacionarse y aprender. Es una cuestión de salud, equilibrio emocional y desarrollo sano.

Maria Pilar Gómez San Miguel, madre de tres niños, maestra y asesora familiar.
Crianza en Familia




viernes, 26 de octubre de 2012

Autocuidado para padres


Las madres y padres que trabajamos en casa ocupándonos de su buen funcionamiento y de la crianza de los niños hemos hecho una opción -en muchos casos consciente y reflexionada- por dedicar gran parte de nuestra energía y preocupaciones a acompañar a los niños desde su nacimiento con la presencia constante de un adulto, que se convierte en su figura de apego principal ya que, dada la estructura social actual y el modo de vida, es casi el único modo de garantizar ésta. Sobre todo en familias monoparentales y en aquellas en que un miembro de la pareja pasa muchas horas fuera. Así, nuestras energías están puestas casi siempre en atender las necesidades de nuestros hijos.

Se trata de una tarea agotadora, porque requiere energía física y en especial, psíquica, para estar conectados con los menores, responderles, averiguar qué necesidades tienen cuando no saben expresarlo, mantener el buen humor... En definitiva, una serie de autoexigencias necesarias para una buena educación emocional de nuestros niños, aunque excesivamente ambiciosas desde cualquier punto de vista. Ningún adulto puede estar disponible 24 horas día tras día: para tener fuerza es necesario beber de alguna fuente que nos ayude a recuperarla, personas con las que compartir las dudas, las frustraciones, la responsabilidad.

Reconocer que los adultos tenemos necesidades y requerimos espacios propios es saludable para nosotros y para la relación que queremos tener con nuestros hijos: un modo de evitar que se instale el rencor y el mal humor en las relaciones familiares. Porque si nosotros no somos capaces de reconocer nuestras emociones y darles respuesta, ¿cómo podremos guiar a nuestros hijos para que aprendan a gestionar sus propias emociones? Puede que nos encontremos bloqueados durante algún tiempo para percibir ésto, por la costumbre de hacer lo que "debemos". Porque llevamos años desconectados y desconocidos para nosotros mismos. Sin embargo, es posible reaprender y redescubrirnos, y herramientas hay muchas. Sólo hace falta tener la valentía para cambiar y salir de lo conocido, aventurarnos en un territorio emocional nuevo, y así encontrar el equilibrio que nos convierta en padres que cuando estamos con nuestros hijos estamos al 100%, en vez de entregarles limosnas de tiempo durante el día porque estamos deseando escapar un rato de la rutina diaria.

Maria Pilar Gómez San Miguel
Crianza en Familia

viernes, 24 de agosto de 2012

Hasta que los hijos nos separen


Cuando éramos novios y vivíamos con nuestras respectivas familias todo era romántico y nuevo. Cuando empezamos a vivir juntos todo seguía siendo nuevo y romántico. Cuando nació nuestra primera hija la experiencia era nueva, el romanticismo no tanto. ¿Qué fue pasando?

En la construcción de nuestra familia hemos pasado por varias fases: los comienzos estuvieron llenos de novedad, ternura por el recién nacido, aprendizajes, descubrimientos, e incluso las horas sin dormir las llevamos con soltura y energía sobradas. Con más niños es más complejo compaginar la atención a las necesidades de cada criatura, las propias, encontrar momentos para la pareja y organizar la intendencia del hogar.

En los foros de maternidad -porque son las mujeres las participan mayoritariamente y buscan respuestas para la crianza de sus hijos- muchas madres se quejan de la falta de apoyo de sus parejas, e incluso hablan de enfrentamientos directos o conflictos diarios con éstos por cuestiones relativas a la alimentación, la lactancia materna, el modo de relación con los niños, el colecho...

Nuestro secreto para compartir un estilo de crianza común fue leer ambos el mismo libro, lo que supuso una apertura hacia un estilo diferente. A partir de ahí no dejamos de preguntarnos por el mejor modo de realizar nuestra tarea como padres. Ahora mismo existe una complicidad muy grande, una comprensión profunda de los puntos débiles del otro y sobre todo, un compromiso serio por cultivar el amor mutuo, cuidando de no convertirnos únicamente en "padre" y "madre" dejándonos absorber por el día a día de nuestra familia numerosa, puesto que cada uno somos más que nuestro rol parental y la relación de pareja sigue teniendo entidad propia.

Los principales obstáculos que experimentamos para una relación de pareja sana cuando tenemos hijos a nuestro cargo:

-la insatisfacción personal con la propia vida, que lleva al desánimo y el malhumor constantes, no tener claro qué quiero hacer con mi vida, dejar pasar los días sin dar salida a mis inquietudes y dones, convierte el hogar en un lugar de enfrentamiento por cuestiones pequeñas, enfrentamientos que revelan que estamos a disgusto, aunque solemos proyectarlo en la otra persona, e incluso en los niños

-la falta de flexibilidad en las costumbres, porque ¿realmente es tan importante que el trapo de la cocina quede colgado del grifo al acabar el día?

-la escasa comunicación con la pareja, por falta de tiempo y sobre todo por relajarnos en la implicación con la relación

-mantener un nivel de comunicación superficial, basado en contarnos lo que hacemos a diario, charlar sobre los amigos y la familia o la actualidad

-dar por supuesto que la otra persona sabe cómo nos sentimos, que nota nuestro desacuerdo, cansancio o necesidad de apoyo; efectivamente no es así, lo cual nos frustra y aumenta la incomunicación y los conflictos

-convertir el cuidado de los hijos en el centro de mi vida, dejando desatendidas otras facetas de mi persona y por supuesto la relación amorosa

Hay algunos puntos clave para una relación positiva cuando se tienen hijos, muchos son conocidos por casi todo el mundo -lo que no implica que se pongan en práctica todo lo necesario-:

-dialogar juntos sobre la crianza de los niños antes de tenerlos, buscar información para compartir criterios educativos


-comunicar las dudas, alegrías y frustraciones que vivas a lo largo de la relación de pareja y familiar, para no acumular sentimientos negativos hacia la otra persona

-tener momentos para el diálogo personal, sin niños, para compartir aficiones y tiempos de relax

-tener proyectos personales propios de la índole que sean, de modo que la vida de familia no sea tu única ocupación

-si hay algo que marca la diferencia es la comunicación: muchas de nuestras conversaciones podríamos tenerlas con amigos e incluso conocidos; si se trata de un nivel más profundo de comunicación entonces llegamos a los sentimientos y emociones, y en el último nivel se encuentran nuestros deseos y proyectos, nuestras inseguridades y esperanzas, experiencias de infancia, etc. Cuando cuentas lo que te ocurre, preocupa, sueñas, inquieta, divierte... el mensaje que recibe la otra persona es que es importante en tu vida, así que dí lo que sientes, qué te hace sentir inseguro y dudar, cómo quieres que sea vuestra familia, qué vas a hacer para contribuir a ello, cuál es el proyecto con el que sueñas...

Lo que no se nutre acaba muriendo, si imaginamos que nuestra pareja sobrevivirá a base de rentas de experiencias pasadas podemos encontrarnos con el tiempo inmersos en una relación gastada, sentirnos sin ilusión y lejanos de quien era parte fundamental de nuestro día a día y nuestro mayor socio en el empeño vital de crear una familia. De ambos depende que esto no sea así.

Maria Pilar Gomez San Miguel
Crianza en Familia

viernes, 10 de agosto de 2012

Educar, ¿para qué?


Es un hecho histórico que el hombre se educa o educa a otros desde hace siglos. Ya los egipcios enseñaban en las escuelas del templo no sólo religión, también los principios de la escritura, ciencias, matemáticas y arquitectura. Y en cualquiera de las sociedades contemporáneas encontramos educadores, instituciones educativas y teorías pedagógicas. Pasamos gran parte de nuestra vida aprendiendo en un colegio o en casa,  en un centro de formación profesional, una escuela de artes, una universidad, a distancia, on-line...

Así pues, la cuestión educativa es eje de la sociedad, porque ésta busca dar oportunidades a todos los individuos para que se desarrollen plenamente, para que sirvan y aporten a la sociedad. Nuestro país sabe bastante de esto, ya que ha sufrido varias reformas educativas desde el comienzo de la democracia. Ahora mismo está en marcha la tramitación del anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la ley educativa en España, tras la presentación de un primer informe al Consejo de Ministros el 29 de junio. La Secretaría de Estado de Educación solicitó la colaboración de toda la comunidad educativa facilitando un correo electrónico, y casi 1000 personas enviaron sus propuestas.

Me he tomado tiempo en leer el anteproyecto de ley y las propuestas que hacen profesores, padres, madres, alumnos, directores, jefes de estudios, familias que educan en casa y muchas otras personas implicadas en el mundo educativo. En el anteproyecto se habla a menudo de la necesidad de mejorar la empleabilidad de los alumnos como un modo de aumentar la competitividad y permitir el crecimiento económico; también hay referencias constantes a los datos de fracaso escolar y de los resultados insatisfactorios de los últimos informes PISA. Pese a que se reconoce que los estudiantes tienen TALENTO y diferentes aptitudes que requieren de reconocimiento para optimizarlas no hay propuestas ni medidas claras al respecto.

Las propuestas que he encontrado en el documento hablan de itinerarios, de formación profesional, de TIC, de carga lectiva en materias instrumentales, del cumplimiento de objetivos educativos en cada etapa... y muy poco de libertad, de preparación de ambientes, de formación del profesorado, de respuesta a intereses de los alumnos, de motivación.

Así las cosas me surgen algunas preguntas que os planteo también a vosotros, porque está en juego la felicidad de nuestros hijos, su desarrollo integral y el futuro de nuestra sociedad:

-¿la escuela forma personas capaces de pensar y libres o personas dispuestas a obedecer?
-¿cuáles de las propuestas del anteproyecto de ley sirven para que las personas aprendan a tomar decisiones?
-si la educación se reduce a obtener buenos resultados en las pruebas de evaluación al final de cada etapa formativa (una novedad respecto a la ley educativa actual), ¿dónde queda el proceso que realizan los niños y adolescentes?
-¿el objetivo de la educación es que los niños puedan encontrar un trabajo en el futuro?

La respueta a estas preguntas no es baladí. Moldeamos a la infancia, la obligamos a cumplir normas y patrones estereotipados, los asustamos con nuestros miedos de empleo fijo, sueldo asegurado, posición social y prestigio, profesiones, organización vital...

Por contra nadie pregunta a los padres qué queremos que aprendan nuestros hijos, nadie pregunta a los niños qué les interesa aprender, qué les motiva. ¿Hasta qué punto podemos decidir por ellos cómo van a ser más felices en el futuro y ahora mismo?

El mundo hoy es inmenso, no en tamaño, sino en posibilidades, en intercambios, en desarrollo, en conocimientos, en disciplinas, en dedicación profesional, estilos de vida, en servicios a la comunidad. Por mi parte haré todo lo que esté en mi mano para que mis hijos crezcan sin miedos e insatisfacciones heredadas, sin falsos condicionamientos de lo que pueden hacer y ser, peleando por una educación al servicios de los niños.

Os dejo con una frase de Rousseau que responde al título de este post "Educar ¿para qué?":

“Vivir es el oficio que quiero enseñarle. Al salir de mis manos
no será ni magistrado, ni soldado, ni sacerdote, será un hombre primeramente.”

Maria Pilar  Gómez San Miguel

viernes, 8 de junio de 2012

Una alimentación saludable para toda la familia


Esto es lo que nos gustaría conseguir ¿sí?

Estamos en la época ideal para aficionar a nuestros hijos -y de paso aficionarnos nosotros- a una alimentación saludable, que es aquella que incluye una gran cantidad de frutas y verduras crudas, y pocos alimentos procesados, azúcares y harinas refinadas.

Tengamos en cuenta que nuestra biología es la misma que la de los hombres que habitaban la Tierra hace miles de años, y que sólo en los últimos cien años hemos empezado a consumir bollería industrial y bebidas azucaradas. Nuestro organimo no está preparado para esto y lo que hace es acumular gran cantidad de grasas y azúcares y convertir el cuerpo en un medio ácido, caldo de cultivo de enfermedades.

El secreto: alimentación saludable+ejercicio físico+hidratación+descanso suficiente y de calidad.

Estamos viviendo los primeros calores y es una ocasión excelente para iniciarnos en hábitos saludables de alimentación todos juntos: en esto como en muchas otras facetas, el ejemplo que damos es primordial para los niños. El calor invita a consumir cosas frescas y con agua, así que las frutas y verduras en sus distintas versiones son apetecibles.

El efecto que tienen las frutas en el organismo a primera hora de la mañana es muy beneficioso: nuestro cuerpo empieza el día con energía saludable, agua, fibra, vitaminas, de fácil absorción y efecto inmediato. En nuestra casa los batidos antes de desayunar son habituales, o bien durante la merienda. También las piezas de fruta a media mañana, o como comienzo de una comida en un día de mucho calor. Estos batidos son deliciosos, y carecen del azúcar que añaden muchos fabricantes a los preparados industriales y que de nuevo llenan el organimo de acidez. Os propongo que hagáis lo siguiente: en una batidora (mejor de vaso si tenéis), mezclad zumo de limón, manzana, piña y fresas o cerezas y cubrid con agua, si necesitáis endulzar un poco tenéis miel, siropes diversos o estevia. Llenad un vaso para cada uno y al que le guste la canela, que se eche una pizca. Esto es capaz de resucitar a un muerto. Y si el día amanece caluroso probablemente pediréis un segundo vaso.
 
Probad también con ensaladas: los niños suelen gustar poco de las verduras crudas, así que usad algunos trucos decorativos y con ingredientes atractivos y el éxito está casi asegurado. Podéis usar tomate o tomatitos cherry, lechuga, zanahoria en tiras, aceitunas, algún trozo de atún... incluso alguna fruta de su gusto.

Hace seis meses nosotros no teníamos estos hábitos tan marcados, pero nos hemos hecho conscientes de la necesidad de cuidarnos, ya que nadie lo hará por nosotros. Y nuestra salud ha mejorado, el nivel de energía también y además disfrutamos mucho comiéndolo.

¡Que aproveche!
Que el alimento sea tu medicina, que tu medicina sea el alimento.
Hipócrates

Maria Pilar Gomez San Miguel
Crianza en Familia