Si me sigues en Facebook, Twitter o Pinterest, seguramente ya sepas que estoy embarcadísima en un nuevo proyecto de coaching educativo apasionante y motivador que va a ser una formación maravillosa para las personas que opten por unirse a la Pedagogía Blanca.
Hoy te traigo a algunos de sus colaboradores, para que vayas conociendo un poco más del proyecto. Verás que hemos reunido a lo mejor de lo mejor de todo el país:
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martes, 29 de enero de 2013
sábado, 12 de enero de 2013
Niños con talento
No sé si el hecho de pasar por un sistema educativo tan compartimentado en áreas y cursos, si los miedos de los padres por el futuro de los hijos, si la influencia de los medios de comunicación en estos tiempo de crisis, si nuestras proyecciones sobre los menores para que tengan "un futuro mejor que el nuestro"...
La cuestión es que existe una especie de obsesión por el nivel de los niños en la escuela, por las notas, por las actividades extraescolares para complementar aprendizajes, por los deberes. Y con tanta obsesión estamos perdiendo de vista quiénes son los niños, quiénes son nuestros hijos: los convertimos de lunes a viernes en sujetos de aprendizajes evaluando su actividad escolar, igualando su valor como personas con su rendimiento académico.
Puede que por esa falta de perspectiva y esos miedos tan arraigados muchos adultos se sorprenden cuando hablo de la aficción de mi hija mayor por los caballos, de sus pequeños ahorros para actividades de equitación o para comprarse un caballo más adelante... como si fueran cosas de niños, fantasías, o cosas de adultos, impropias de un niño.
Y la verdad es que a mí no me preocupa en absoluto si conseguirá alcanzar ese sueño o no: simplemente en la medida de nuestras posibilidades apoyamos su inquietud y su iniciativa. Porque estamos convencidos de que puede alcanzar lo que ella desee, más allá de sus buenas o malas "notas". Porque creemos en el talento de cada niño, en que cada uno tiene habilidades y dones que despuntan muy pronto y que, bien acompañados, se convierten en aficiones y con el tiempo en el trabajo o actividad que hace vibrar a una persona y sentirse plenamente desarrollado.
No tengo ninguna duda de que mis hijos llegarán allá donde ellos quieran, que pueden dedicarse a lo que más les guste, que existen muchos modos de aprender, crecer y educarse, proyectar y aportar.
Me niego a definirlos por su comportamiento en la escuela, su capacidad para resolver problemas matemáticos o lo que tarden en aprender a leer.
Todos los niños tienen talento.
Maria Pilar Gómez San Miguel, madre, maestra y asesora familiar
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viernes, 10 de agosto de 2012
Educar, ¿para qué?
Es un hecho histórico que el hombre se educa o educa a otros desde hace siglos. Ya los egipcios enseñaban en las escuelas del templo no sólo religión, también los principios de la escritura, ciencias, matemáticas y arquitectura. Y en cualquiera de las sociedades contemporáneas encontramos educadores, instituciones educativas y teorías pedagógicas. Pasamos gran parte de nuestra vida aprendiendo en un colegio o en casa, en un centro de formación profesional, una escuela de artes, una universidad, a distancia, on-line...
Así pues, la cuestión educativa es eje de la sociedad, porque ésta busca dar oportunidades a todos los individuos para que se desarrollen plenamente, para que sirvan y aporten a la sociedad. Nuestro país sabe bastante de esto, ya que ha sufrido varias reformas educativas desde el comienzo de la democracia. Ahora mismo está en marcha la tramitación del anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la ley educativa en España, tras la presentación de un primer informe al Consejo de Ministros el 29 de junio. La Secretaría de Estado de Educación solicitó la colaboración de toda la comunidad educativa facilitando un correo electrónico, y casi 1000 personas enviaron sus propuestas.
Me he tomado tiempo en leer el anteproyecto de ley y las propuestas que hacen profesores, padres, madres, alumnos, directores, jefes de estudios, familias que educan en casa y muchas otras personas implicadas en el mundo educativo. En el anteproyecto se habla a menudo de la necesidad de mejorar la empleabilidad de los alumnos como un modo de aumentar la competitividad y permitir el crecimiento económico; también hay referencias constantes a los datos de fracaso escolar y de los resultados insatisfactorios de los últimos informes PISA. Pese a que se reconoce que los estudiantes tienen TALENTO y diferentes aptitudes que requieren de reconocimiento para optimizarlas no hay propuestas ni medidas claras al respecto.
Las propuestas que he encontrado en el documento hablan de itinerarios, de formación profesional, de TIC, de carga lectiva en materias instrumentales, del cumplimiento de objetivos educativos en cada etapa... y muy poco de libertad, de preparación de ambientes, de formación del profesorado, de respuesta a intereses de los alumnos, de motivación.
Así las cosas me surgen algunas preguntas que os planteo también a vosotros, porque está en juego la felicidad de nuestros hijos, su desarrollo integral y el futuro de nuestra sociedad:
-¿la escuela forma personas capaces de pensar y libres o personas dispuestas a obedecer?
-¿cuáles de las propuestas del anteproyecto de ley sirven para que las personas aprendan a tomar decisiones?
-si la educación se reduce a obtener buenos resultados en las pruebas de evaluación al final de cada etapa formativa (una novedad respecto a la ley educativa actual), ¿dónde queda el proceso que realizan los niños y adolescentes?
-¿el objetivo de la educación es que los niños puedan encontrar un trabajo en el futuro?
La respueta a estas preguntas no es baladí. Moldeamos a la infancia, la obligamos a cumplir normas y patrones estereotipados, los asustamos con nuestros miedos de empleo fijo, sueldo asegurado, posición social y prestigio, profesiones, organización vital...
Por contra nadie pregunta a los padres qué queremos que aprendan nuestros hijos, nadie pregunta a los niños qué les interesa aprender, qué les motiva. ¿Hasta qué punto podemos decidir por ellos cómo van a ser más felices en el futuro y ahora mismo?
El mundo hoy es inmenso, no en tamaño, sino en posibilidades, en intercambios, en desarrollo, en conocimientos, en disciplinas, en dedicación profesional, estilos de vida, en servicios a la comunidad. Por mi parte haré todo lo que esté en mi mano para que mis hijos crezcan sin miedos e insatisfacciones heredadas, sin falsos condicionamientos de lo que pueden hacer y ser, peleando por una educación al servicios de los niños.
Os dejo con una frase de Rousseau que responde al título de este post "Educar ¿para qué?":
“Vivir
es el oficio que quiero enseñarle. Al salir de mis manos
no será ni
magistrado, ni soldado, ni sacerdote, será un hombre primeramente.”
Maria Pilar Gómez San Miguel
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Maria Pilar Gomez
martes, 31 de julio de 2012
El hogar como centro de aprendizaje
Hablando de educación el 99 % de las personas con las que vengo en contacto cree que en casa no se puede aprender casi nada, que el único lugar adecuado es la escuela, como "centro educativo" oficial.
¡Nada más erróneo! Si se toman en cuenta todos los factores y no nos dejamos cegar por el adoctrinamiento imperante, nos podemos dar cuenta fácilmente de que el hogar es y debería ser para muchos niños el centro de aprendizaje principal, entre otros.
Nosotros tratamos nuestra casa como centro de aprendizaje, de ocio o de trabajo desde antes de nacer nuestros hijos, pero llegamos a ser conscientes de ello solo unos años más tarde.
Ya desde el principio nuestra casa empezó poco a poco a desarrollarse como BIBLIOTECA. Nos gusta leer y fuimos organizando nuestros libros preferidos en las estanterías del salón. También empezamos a funcionar desde el primer día como CENTRO GASTRONÓMICO ya que la cocina es uno de nuestros lugares preferidos en la casa y nos encanta aprender nuevas recetas, experimentar con distintos ingredientes o simplemente disfrutar de las recetas tradicionales de nuestras madres o abuelas. Y por supuesto que - nada más casarnos - nuestro hogar vino a ser CENTRO DE TRABAJO y CENTRO DE OCIO Y DESCANSO. Siempre se suceden en nuestra casa momentos de trabajo intenso - bien porque hay que reparar, cocinar, escribir, diseñar o confeccionar algo - con maravillosos ratos de descanso u ocio, desde dormir hasta recibir amigos de visita, ver un buen programa en TV o estar charlando entre todos.
Todo esto hace que el hogar de una familia sea uno de los mejores, más baratos y más estimulantes CENTROS DE APRENDIZAJE del mundo, siempre y cuando los adultos se preocupen de mantenerlo con cierta actividad en los momentos oportunos y que sea más o menos organizado, limpio y agradable.
De esta forma ya sabemos que los niños aprenden a caminar, a hablar, a acostumbrarse con sus funciones fisiológicas, aprenden sobre la comida, sobre la limpieza propia y del entorno, aprenden a jugar y a experimentar con todo lo que les rodea y no entraña mucho peligro, a leer y a escribir, a socializar con los familiares y los amigos, a contar y a familiarizarse con conceptos imprescindibles de la matemática, aprenden a descansar y a estar solos consigo mismos (ratos de gran importancia para su desarrollo psicológico equilibrado), a cocinar, a conversar, aprenden historia y van indagando sobre alimentación, medicina, el cuidado propio, a reciclar, a andar en bici… en fin, multitud de actividades diarias que tendrán que desarrollar también de adultos probablemente durante toda su vida, según la etapas que vivan.
Cuando aprendemos en casa - y aquí me refiero también a los adultos, ya que la mayoría de las actividades se hacen juntos - se tiene que tener en cuenta que no existe la separación entre "asignaturas". Por supuesto que se puede estudiar aparte, por ejemplo, historia y hechos históricos, pero si en esta "clase" no se cuenta con el entorno social, económico, político, anecdótico etc. del hecho estudiado, difícilmente se puede asimilar y recordar más tarde, entre otras cosas porque cuando tuvo lugar fue en función de un montón de circunstancias adyacentes que, quizá, nada tenían que ver directamente con él, pero determinaron su desarrollo. Es por eso que la mayoría de las cosas las aprendemos "en contexto" y es también por ese motivo que lo que uno aprende como hecho aislado se desaparece en seguida de la memoria - como si a un árbol le faltaran las raíces.
Una de las herramientas fundamentales del aprendizaje en casa es la conversación, y la interacción entre los participantes (conversación inicial - preguntas - respuestas - debate sobre las respuestas - dudas sobre las respuestas - nuevas preguntas - nuevas respuestas - nuevo tópico de conversación). Es la conversación la que hace que el aprendizaje tenga lugar de forma activa, duradera, eficiente y, en definitiva, que sea algo vivo, permanente y natural.
De esta forma crecemos sabiendo que siempre aprendemos, que la formación propia no acaba nunca y que además el proceso es placentero y adaptable según las circunstancias y nuestras propias capacidades.
Dejo algunos enlaces para completar en casa un Centro de Aprendizaje en el Hogar (CAH), y siempre recordando que, según el caso, aunque la actividad aparentemente le pertenezca al ámbito de "reciclaje" o "nutrición" o "geografía", en el fondo con ella se aprenden un montón más de conceptos y hechos y no se puede aislar del resto:
Geografía:
Mates:
Gastronomía y nutrición:
Reciclaje y ciencia natural:
Mecanografía:
Física:
http://www.youtube.com/watch?v=w2f6RD1hT6Q&feature=player_embedded
Ciencias:
Recursos educación intercultural:
Lapbooking:
He puesto aquí el mínimo, es una pequeña semilla, ¡pero quiero animar a los lectores que vayan añadiendo los enlaces de su gusto y hagan una recopilación con la que puedan seguir desarrollando este maravilloso Centro de Aprendizaje en su Hogar!








