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jueves, 19 de abril de 2012

Detectando dudas


No todas las dudas son fáciles de reconocer. Algunas tienen forma de duda, pero son una crítica. Otras tienen forma de crítica, pero realmente son dudas. Por eso las relaciones familiares tienen una "dificultad" añadida. La percepción está mediada por lo que sabemos de la persona que nos habla.


Pregunta: ¿Estas segura que si no la/le castigas, va a ser obediente?

A simple vista es una pregunta, casi de curiosidad. Lo interesante en una situación con este tipo de preguntas es conocer si es una duda, una pregunta de curiosidad o una crítica. Así la recomendación con este tipo de preguntas es responder con otra pregunta: "¿te preocupa que sea obediente?". La respuesta a esta otra pregunta te indicará a qué se refiere la otra persona.

Posibles respuestas:

  • Bueno.. es que yo utilicé los castigos, porque sino, mi hijo/hija, no hubiera entrado en cintura.
Esta respuesta indica que la pregunta inicial es porque lo que tú haces, cuestiona lo que esa persona hizo. La persona que habla así, lo que quiere en realidad es confirmar que su actuación como padre/madre es correcta. Con lo cuál lo que le mueve a preguntar es su inseguridad en su modo de educar.

  • Es que en el cole utilizan los castigos, y en la sociedad también...
La preocupación en esta posible respuesta está en qué pensarán otras personas de lo que tú estas haciendo. La idea aquí es más o menos, si todos o la mayoría actúa así, no es posible que todos estén equivocados.

  • No sabía que se podía conseguir la obediencia de un modo diferente...
En este caso la preocupación real está en la obediencia, y hay una forma de conseguir la obediencia. La persona aún no se cuestiona si la obediencia es deseable, ya que para que en este caso, alguien debe mandar...


Evidentemente, lo que necesita quién está cuestionando tú modo de crianza es diferente en cada caso. Por lo tanto la respuesta que resolverá de forma armoniosa, es diferente en cada caso. Claro que para actuar de este modo, investigar qué es lo que realmente preocupa a la persona con la que estés hablando es imprescindible qué estés seguro de que tú modo de actuar es el que quieres. Si tú estás criando, y evitando los castigos, tengan la forma que tengan, pero estás inseguro en lo que haces, estas preguntas te conectarán con tu inseguridad, y entonces, el conflicto tiene muy difícil solución.


Teresa García.
Psicologa clínica.
Sin castigos.

jueves, 12 de abril de 2012

Sanando la vida familiar


La inmensa mayoría de papás y mamás tienen dudas en su actuación diaria con las personitas que dependen de ellos. Algunas dudas estan a nivel consciente, otras están a nivel completamente inconsciente. Saber lo que queremos para nuestros hijos es una cosa, y conocer el camino para llegar allí "muy otra".

En el primer párrafo hay algunas afirmaciones interesantes, reflexionemos algo en ellas:

Cuando estamos ante un conflicto con personas menores de edad, encuentras las primeras dudas, porque normalmente lo que hemos aprendido de pequeños, no sirve. Pero tamoco tienes una respuesta clara.
Y es lógico que así suceda, porque para resolver un problema, es indispensable conocer todos los factores. En las situaciones interpersonales, conocer dichos factores sigue un "camino" que pocas veces ha sido entrenado.

Los profesionales de la psicología aprenden técnicas para encontrar todos los factores, son técnicas de escucha. Sin embargo aún siendo psicólogo y estando entrenado, cuando las emociones de un conflicto aparecen, suelen ser más fuertes que todo lo que has aprendido en temas de comunicación.

Así cuando escuchas a una persona que critica tu modo de actuar con los peques, mueve en tu interior todas las inseguridades, las que conoces y las que no. A su vez, quién está cuestionando tu modo de actuar, está sintiendose cuestionado porque lo que tú haces es diferente a lo que el/ella hace o ha hecho.
La maternidad/paternidad es una de las áreas más importantes en la vida, así es perfectamente comprensible el tipo de emociones que se van a mover en una situación de este tipo. Y evidentemente, además del entreanamiento en escucha, es importante entrenarse en manejo de las emociones.

Por ello, un juego importante que ayudará en varios puntos, en relacionarnos mejor con los niños y niñas y en entrenarles en el conocimiento de las emociones. Consiste en jugar a "adivina la emoción". Lo hacemos en dos grupos, de forma que cada grupo elija una situación. Uno de los miembros del grupo hará la emoción y las personas del otro grupo han de adivinar la emoción o la situación.


Teresa Garcia.
Psicologa clínica.
Sin Castigos.

jueves, 29 de marzo de 2012

Cuando no sabes que pasa


La pregunta ¿qué le pasa al niño/niña? es fácil de recordar, sobre todo cuando eres una persona responsable por su bienestar.

Cada uno conoce a los peques con los que convive diariamente, ya sea en casa o en la escuela, por lo tanto tiene una "idea" de cuál es el carácter y comportamiento que probablemente exhibirán.
Sin embargo, a veces sucede que ves algo que no comprendes, un cambio que te resulta inexplicable en el modo de "actuar" de esa persona que aún está en formación.

Las causas de ese cambio que observas, suelen ser menos "previsibles" de lo que a primera vista parece. Valga como ejemplo, uno de tantos casos que compañeros y compañeras psicólogas escriben en sus libros. Una niña de tres añitos y algunos meses a la que su mamá consideraba "muda", porque no hablaba. La mamá piensa que la niña puede tener algún tipo de "discapacidad" aunque no tenga muy claro cuál puede ser, ya que la niña escucha perfectamente. Mientras habla con la psicóloga, ésta le hace "tomar consciencia" de qué su hija pequeña no ha recibido explicación sobre un aborto que tuvo la madre, un año y unos meses antes. De forma "milagrosa" (no es milagro, sino deshacer un nudo emocional) la niña habla (estaba presente en la consulta) y le dice a su padre: "vámonos papá, que esta señora es una pesada", refiriendose a la psicóloga.

Evidentemente, la mamá y el papá estaban más que sorprendidos de que su hija hablara con tal precisión, después de estar más de un año en silencio. Y eso es lo que reciben los padres y madres, los profesores y profesoras de colegios e insititutos, cuándo realmente se interesan por lo que "tiene" esa personita que está cambiando su "carácter" de un modo incomprensible.
Todas las personas, absolutamente todas, tenemos la posibilidad de "descubrir" lo que le preocupa a un menor, a una menor. Simplemente con desarrollar la capacidad de escucha. De forma que se pueda escuchar más allá de las palabras, porque éstas transmiten unicamente una proporción muy pequeña del mensaje completo.

Se que algunas personas que lean éste artículo, pensarán que carecen de esa capacidad, y probablemente estén en lo cierto. Pero también es cierto que cualquier capacidad que queramos tener, nos llevará un período de entrenar. Con el entrenamiento adecuado, tú también tienes la oportunidad de comprender y escuchar profundamente, incluso a alguien que no "habla".

Teresa García.
Psicóloga Clínica.
Sin Castigos.

jueves, 22 de marzo de 2012

Los Diagnósticos


Son simples etiquetas que dicen qué o quién es una persona. Algunos los usamos alegremente, porque forman parte de nuestra cultura. Inteligente, torpe, listo, alegre, feliz, tímido, etc. Estamos tan acostumbrados a usarlos que no creemos que tengan un valor especial. Otras etiquetas tienen un peso específico muy fuerte, porque las hacen personas a las que hemos cedido parte de nuestra autoridad.

En estos días me contó una mamá que a su hijo le habían "diagnosticado" de "síndrome de Asperger". Voy a reproducir algunos de los síntomas de esta etiqueta.

a) Definición


El síndrome de Asperger (AS) es un trastorno severo del desarrollo, considerado como un trastorno neuro-biológico en el cual existen desviaciones o anormalidades en los siguientes aspectos del desarrollo:

* Conexiones y habilidades sociales
* Uso del lenguaje con fines comunicativos
* Características de comportamiento relacionados con rasgos repetitivos o perseverantes
* Una limitada gama de intereses
* En la mayoría de los casos torpeza motora

Los niños con este diagnóstico tienen severas y crónicas incapacidades en lo social, conductual y comunicacional. Cada niño no es igual, pero algunas de las características pueden ser:

-Socialmente torpe y difícil de manejar en su relación con otros niños y/o adultos Ingenuo y crédulo
-A menudo sin conciencia de los sentimientos e intenciones de otros
-Con grandes dificultades para llevar y mantener el ritmo normal de una conversación Se altera fácilmente por cambios en rutinas y transiciones
-Literal en lenguaje y comprensión
-Muy sensible a sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores
-Fijación en un tema u objeto del que pueden llegar a ser auténticos expertos
-Físicamente torpe en deportes
-Incapacidad para hacer o mantener amigos de su misma edad.



La mamá me contó cómo a su hijo le habían tomado entre cinco y le habían golpeado. Y otros cinco niños estaban alentando a los que golpeaban. La profesora, en este caso mujer, lo vio pero no intervino, permitiendo la agresión. Cuando otros niños que no intervinieron y su propio hijo le contaron lo sucedido, la mamá fue a hablar, lógicamente con la profe. La respuesta de la profe fue que no intervino porque encontró que la "pelea" estaba más o menos "equilibrada". Y que llevara a su hijo al psicólogo, porque su hijo "tenía asperger".

Lo primero, que diagnosticar es bastante difícil, porque quién decide cuándo es "a menudo". Quién decide qué es "torpe" en los deportes. Y sobre todo, desde hace cuánto tiempo es una "enfermedad" tener amigos de otras edades. Quién dice que la profesora "está sana" y tiene la capacidad para hacer todos esos juícios, y sobre todo, quién dice que el psicólogo, médico, padre, madre, etc. están libres de la etiqueta "asperger" para poder clasificar a ese "niño/niña".

Si fuera el/la menor quién diagnostica al padre/madre/maestro/maestra, usando las claves que están aquí puestas y con su propio sistema de referencia, posiblemente diría que el adulto tiene serias dificultades para reconocer e interpretar las emociones de las personas de menor edad, entre otras cosas....

Pero es que además, lo que esa profesora estaba cubriendo es un bulling, a un niño de siete años. Permitiendo una socialización, en mi opinión, bastante errónea. Una en la que varios menores están aprendiendo a victimizar a otro. Y en el momento de "etiquetarle" está "culpando" a la víctima, y liberando, por así decirlo, a los "verdugos". Etrecomillo las palabras: víctima, verdugo, culpa, porque todas son etiquetas.

Asperger es también una etiqueta, como TDAH, como "déficit de atención", etc. Digo que cada niño es diferente. Que algunas personas, en las primeras etapas de la vida, tienen más fácil adaptarse y comprender nuestra cultura. Pero en mi opinión, las personas que están en etapa adulta son las que tienen mayores probabilidades de proveer las herramientas adecuadas. Y las etiquetas que se aplican a los menores tienen consecuencias. La primera de ellas averiguar si quién pone la etiqueta, está libre de una etiqueta similar.

En el caso que aquí relato, la persona que está poniendo la etiqueta, dudo que tenga conocimientos suficientes para hacer una etiqueta de ese tipo, puesto que es incapaz de comprender cuándo un pequeño está siendo golpeado sin posibilidad de defensa propia. Esta mamá, afortunadamente, comprendió lo que estaba pasando, pero ¿y si hubiera creído a la profesora? ¿y si hubiera pensado que realmente su hijo estaba enfermo?

Evidentemente, su hijo necesita ayuda, pero porque necesita herramientas que le permitan detectar la hostilidad en el ambiente, antes de que esa hostilidad se convierta en los golpes que estaba recibiendo. Necesita confianza, para contarle a sus mayores de referencia, lo que le sucede en la escuela, y así recibir el apoyo necesario.
Pero quién más ayuda necesitaría es la profesora, que no supo detectar una situación tan difícil de manejar para un niño. Recuerdo las palabras de un profesor que trabaja conmigo, aprendiendo herramientas de comunicación que aplicar en el aula. En cuanto dejó de usar los premios y los castigos, estuvo en la disposición de detectar como varios alumnos estaban dañando a otro. Lo que se llama "bulling", y ya ha comenzado la intervención que mejorará las relaciones. En un bulling necesitan ayuda tanto los niños que golpean como el niño golpeado...

Teresa García.
Psicologa Clínica.
Sin Castigos.

jueves, 15 de marzo de 2012

Evitando al juez


Cuando un juez dicta sentencia, es difícil que las partes en conflicto estén de acuerdo con dicha sentencia. Y es natural que así suceda, porque ambas partes creen tener la razón, y motivos suficientes para actuar del modo que lo hicieron. De hecho, la cultura popular lo avisa, diciendo vale más un mal acuerdo que un buen pleito.

Nuestras leyes dicen que todas las personas son iguales ante la justicia. Sin embargo, eso es más que discutible cuando esas personas tienen menos de 18 años. Si el conflicto se presenta entre menores, el adulto tiende a dar una solución. Y evidentemente, igual que sucede cuando lo hace un juez, las partes en conflicto suelen estar en desacuerdo.

Pero aquí la situación se complica algo más, porque quién ocupa la posición de juez, suele ser alguien "especial" para los niños. Un padre, una madre, un profesor o profesora, etc. Así cada parte pensará que "la otra parte" es la preferida, incrementandose entonces el nivel de conflictos.

Cuando un juez tiene un afecto por alguna de las partes, no debe juzgar ese caso en particular. Pero cuando las partes en conflicto son menores de edad, este dato normalmente no se tiene en cuenta. Cuando explico esto, en los talleres, me suelen preguntar: "entonces, aunque estén peleando, ¿no intervengo?".

La respuesta es simple, ni intervengo ni permito que hayan golpes. Si hay golpes lógicamente les separo. Si no hay golpes, pero piden mi intervención, o considero que debo intervenir, me acerco y escucho cada una de las partes. Evidentemente tengo sentimientos, y además cada parte dará su versión de "los hechos". Mi posición la mantengo neutra. Escucho a cada persona, y hago las preguntas de curiosidad que considero oportunas. A partir de ahí, permito que elos encuentren una solución que les parezca aceptable a ambos.

Así evito ocupar la posición de juez, y ocupo la de persona que escucha y que les devuelve la confianza en ellos mismos y en su capacidad de encontrar una salida. Además evito que esa salida sea una "excusa" para pensar en qué alguien es mejor o peor... Sino que todas las partes implicadas tienen capacidad suficiente...

Teresa García.
Psicologa clínica.
Sin Castigos

jueves, 8 de marzo de 2012

Las notas


Si, las famosas notas, que cada cierto tiempo llegan a casa, cuando tus hijos están en el cole. Califican a los niños, y se sienten calificados los padres y madres. Maravilloso "poder" el que poseen esas notas.

Por ejemplo, en los coles, se premia que los dibujos estén pintados "dentro" de las líneas, y con los colores que la/el profe, considera los mejores (muchas veces los que sugiere el libro de fichas). Si tu hijo/hija pinta "fuera" de los bordes, o "raya" el dibujo, probablemente recibirás una nota que "pide" que trabajes con tu peque el dibujo.

Tú miras los "cuadros" que hace tu peque, que tiene entre tres y siete años, y "escuchas" tus pensamientos. Por un lado quieres que la consideración que tiene la/el profe, sea "buena" y que tu hijo/hija, reciba unas "buenas notas". Pero también quieres que el niño/niña, tenga creatividad, y sabes que la creatividad implica seguir las directrices internas, a pesar de que las externas digan lo contrario a lo que tu piensas.

Hablas con otras mamás, papás, que ya se han puesto a la tarea de enseñar a sus hijos/hijas a respetar los bordes, y recibir "buenas notas". Así que te debates entre estimular la creatividad y evitar la valoración negativa que implicaría. No sabes qué hacer. Lo que de verdad ayudaría sería que el "profe" entienda qué es, y cómo estimular la creatividad. Pero, has hablado con él/ella, y comprendes que su "visión" de la creatividad debe estar "dentro de los raíles" que marcan los bordes... ¿qué hacer?

Hablar con tu hijo/hija. Contarle historias que le muestren a personas que salieron de los "raíles" y que hasta que llegaron al éxito, encontraron quienes les dijeran que lo que hacían estaba "mal". Personas que recibieron "malas" notas, pero llegaron muy lejos. Me viene a la mente el caso de una cantante famosa, (creo recordar que es Malú), a la que su profe de música le dijo que no tenía voz ni ritmo. Cuando su primer disco fue un éxito, tomó una copia, y se fue a casa de su profe y se lo regaló. La profe, le pidió excusas por lo que le dijo mientras era niña...

El símbolo chino para "crisis" es el mismo que se utiliza para "oportunidad". Veamos una oportunidad en cada situación de la vida, y sobre todo con nuestros pequeños, así en toda situación, por difícil que sea...

Teresa García.
Psicologa Clínica.
Sin Castigos

jueves, 1 de marzo de 2012

Hablar a los niños y hablar con los niños..

Supongo que todos alguna vez nos hemos encontrado en una situación incomoda. Una situación en la que encuentras a dos personas que te tienen muchisimo cariño y que quieren hablar contigo al mismo tiempo. La sensación es aquella de tener dos orejas, pero lógicamente sólo puedes atender de forma efectiva una de las conversaciones.

Ahora piensa que una de las personas le dice a la otra, "mira, estoy tratando de hablar con Tere, por favor calla un momentito". Si tú fueras la receptora de esa frase, por supuesto sentirías frustración, porque tú también estabas intentando hablar con esa persona. Ya se que rara vez encuentras un caso tan extremo cuando están hablando tres personas... ¿o tal vez no?

Si te dijera que una de las personas en esa situación es un niño/niña, que tiene entre 3 y 10 años, y que está tirando de tu brazo, saltando, cantandote canciones, mientras su mamá trata de contarte un plan para el próximo fin de semana, apuesto a que te resultaría fácil imaginar a la mamá diciendo, "estoy tratando de hablar con Tere..." Y posiblemente lo justificarías, porque el niño/niña no estaba hablando, sino que estaba "llamando la atención".

En estos casos, yo suelo discrepar bastante con la justificación de la "frase" en cuestión. Porque el niño también está tratando de hablar, y utiliza un sistema de comunicación mucho más rico que los adultos, para comunicar lo que está sintiendo. Simplemente, él/ella, aún manejan todos los canales de comunicación, y tienen que hacer un esfuerzo doble, para conseguir la misma atención que está consiguiendo el otro adulto (madre, padre, etc.) de la persona con la que ambos quieren hablar y a la que ambos quieren.

Al igual que un adulto que reciba un "estoy tratando de hablar con..." sentiría una gama de emociones negativas. Pero en un pequeño, en una pequeña, tiene efectos aún más demoledores, porque carecen de herramientas que les ayuden a gestionar el estres. Cualquier persona en esa situación, sentiría que le anulan, y los peques están en la categoría de personas.


Teresa García,
Psicologa Clínica.
Sin Castigos.

jueves, 23 de febrero de 2012

Juegos que entrenan emociones...


Cada vez más expertos nos informan que los primeros años de vida son esenciales. Qué el aprendizaje de esos años acompañará por el resto de la vida y que se manifestará desde la familia nueva que forme, los amigos e incluso los trabajos.

Otra información interesante, se refiere a qué más importante que la inteligencia "intelectual", aquella que miden los famosos test de inteligencia, es la inteligencia emocional. Si has leído algo sobre inteligencia emocional, y tienes niños y niñas, probablemente te hayas preguntado qué puedes hacer para entrenar las emociones de los peques de la casa.

Es evidente que los coles no dan formación y entrenamiento en ese tema. Al menos no entrenamiento explicito. Si que está implicito en varias de las frustraciones y alegrías que viven cada día los alumnos y alumnas, pero eso es "otro tema".

¿Se pueden entrenar las emociones? Rotundamente sí. Solo necesitas hacer un pequeño juego creativo. En él, han de participar personas de todas las edades. Una primera parte podría consistir en parejas. Alguien cuenta una historia, y la pareja ha de hacer las emociones (caras y movimientos). Historias alegres, muy alegres, tristes... es decir todo tipo de situaciones. Una segunda parte, cuando los niños han crecido un poquito, puede ser variado a hacer una emoción y el otro equipo, adivinar que emoción es.

Con este juego se consiguen varias cosas en familia, pero dos que me parecen dignas de mencionar son: integración familiar (juegan todos los miembros), y entrenamiento emocional.


Teresa García.
Psicologa Clínica.
Sin Castigos.

jueves, 16 de febrero de 2012

El padre-madre "perfecta"

Los niños y niñas pequeñas, perciben a su padre y madre como si de un gran héroe se tratara. Corresponde a los adultos ir desmitificando esta idea poco a poco, por el bien de los peques, pero también por el bien de los adultos.

He visto, como parte de mi trabajo a muchas madres, destrozadas al comprender que le han hecho daño a sus hijos e hijas. Si ellas estuvierasn seguras y conscientes que no son perfectas, ese dolor podrían ahorrarselo, y esa energía quedaría libre, estando disponible en la solución de los errores.

Tenemos una herencia autoritaria bastante fuerte. Y la persona humana tiene tendencia a repetir aquello que no ha comprendido, a veces de forma inconsciente. En una sociedad autoritaria, como la que nos ha criado durante siglos, la autoridad está exenta de errores (por supuesto eso no es cierto). Eso se ve desde las familias, hasta las instituciones más altas. Es muy difícil corregir un error a alguien a quién se le supone "más autoridad" que la tuya. Por ejemplo, en una escuela, es muy difícil para un alumno, alumna, decirle a un profe que la corrección de un examen ha sido errónea. Recuerdo en segundo de BUP, un profe de ética que decidió ridiculizar mi "examen" (libre exposición) sobre la entrada de España en la OTAN. Mi posición en aquella época era contraria. Calificó mi examen con un cinco, y lo ridiculizó en la clase. Evidentemente su posición era a favor. Ridiculizó todos los puntos en los que yo basaba mi argumento, y me recomendó que leyera algunos folletos.
Cualquier niña-niño en esta circunstancia se encuentra en "inferioridad" de condiciones. Pero yo busqué el folleto que había leído, en el que basaba todos los puntos que yo argumenté. Me senté ante el profesor (a punto de jubilarse, por cierto) y le leí el folleto. Y como colofón le dije que los folletos van todos sin firma, y por lo tanto son igual de creíbles. Como resultado, supongo que porque hablé con él, la nota pasó a ser notable. Continuó "castigandome", porque siempre me ponía sobresaliente.

Lo interesante de esta anécdota es que la edad, no es sinónimo de perfección. Y el cargo tampoco. Y eso no es diferente para los progenitores. Así que los infantes, necesitan saber que los papis y mamis se equivocan, porque tarde o temprano lo descubrirán de todos modos. Y para los padres y madres, es un seguro emocional. Cuando has comprendido que no eres perfecto, la energía que usabas en la perfección y en las emociones que ocultaban los errores, es usada facilmente en encontrar las señales que indican al error. Y quién sabe el camino erroneo, ha hecho un recorrido y al menos ya comprende por dónde no ha de ir.

Una de las mejores herencias que disfrutarán vuestros hijos e hijas, será continuar usando los errores como estrategia de aprendizaje. De ese modo los sentimientos de culpa y de auto-castigo estarán desterrados de la vida de las mamis y papis. Y por imitación, estarán desterrados también en los niños.

La perfección se convierte de ese modo en un aprendizaje contínuo.

Teresa García.
Psicologa Clínica.
Sin Castigos

domingo, 12 de febrero de 2012

Entrevista online a la psicóloga Teresa García en Educarpetas: 15 de febrero, 20.30h

El próximo día 15 de febrero (miércoles) a las 20.30h de Madrid, podrás participar en la entrevista online que le haré a la psicóloga Teresa García, responsable del portal Sin Castigos y asesora de crianza y educación emocional en la Comunidad de Educarpetas, en la que nos hablará de la importancia de asumir que no existe la madre perfecta, nos informará sobre los problemas que los métodos conductistas causan y porqué es tan difícil aplicarlos en seres humanos, y nos dará pautas para combinar mejor nuestras múltiples facetas como mamás multitarea, al tiempo que nos informará un poco sobre como son los talleres que ella realiza, tanto presencialmente como online y la forma en que a través de ellos ayuda a muchísimos padres y madres que desean vivir una paternidad y maternidad más consciente, respetuosa y sobretodo feliz.
Estate atenta porque en el boletín de este martes mandaré el enlace para que puedas participar, gratis, en la entrevista online que le realizaré a Teresa.
Si aún no te has suscrito al boletín gratuito de Educarpetas puedes hacerlo aquí.

jueves, 9 de febrero de 2012

Uso de los castigos


Existe más de una forma de castigar, y más de una persona a la que se castiga. Es fácil escuchar que es un modo de educar a los niños y niñas. Pero en más de una ocasión es difícil ver su influencia en la sociedad actual.

Si alguien piensa usar un castigo como medio educativo, es interesante que conozca algunas de las características para una aplicación coherente.

  • Ha de conocer la sensibilidad de la persona a la que va a castigar. Si no conoce este parámetro, es muy probable que el castigo sea completamente inefectivo.
  • Has de estar completamente seguro que la conducta castigada, siempre va a ser castigada. En caso contrario, puede que no funcione, o que consigas exactamente el efecto contrario al que querías conseguir.
  • Has de asegurarte que la persona relaciona el castigo con la conducta que estás castigando. Si el individuo piensa que le castigas porque estás enfadada-enfadado, por ejemplo, no funcionará.
Cuando alguien lee estas instrucciones, rápidamente piensa, "pero si mis padres no sabían estas reglas". Efectivamente, tus padres no conocían estas instrucciones, bastante simplificadas por cierto. Probablemente tampoco las conocen los padres y madres actuales, a no ser que sean expertos en el tema. Y aún siendo expertos, la sensibilidad de cada organizmo, es un misterio, ya que es variable de persona a persona, interpersonal, y también dentro de la misma persona, intrapersonal.

Además es necesario contar además con la frustración que produce un castigo. Todas las personas muestran algún tipo de frustración al ser castigadas. Las hormonas del estres, son inhibidoras del crecimiento (tanto a nivel físico como neuronal). Por lo tanto, un organismo castigodo, tendrá limitada la capacidad de aprendizaje. Y el aprendizaje que hace en esos casos es de evitación, es decir, un aprendizaje de huída.

Te recomiendo que cuando pienses en el castigo como recurso educativo, recuerdes estas "sencillas" instrucciones, y te preguntes "¿hay otro modo, otros recursos educativos?"...


Teresa García.
Psicologa Clínica.
Sin Castigos.

miércoles, 25 de enero de 2012

Autogestión emocional


En más ocasiones de las que nos gusta reconocer, nos resulta más fácil pedir a otro control emocional. Cuando otra persona comete lo que consideras un error, es fácil que tu sistema nervioso tome el control y que tú hagas o digas cosas de las que luego estés completamente arrepentido.
La situación varía considerablemente, si quién comete el error eres tú. En esos casos, es natural que prefieras que la persona que ha "recibido" tu error tenga cierta consideración con el hecho de qué todos somos humanos, y como tales, a veces erramos.

Esto es muy evidente cuando estás conduciendo. Estoy segura que has visto a alguien chillar por la ventanilla a una persona que se equivoca, o no respeta (por descuido o intencionadamente, eso no lo sabes) una norma de tráfico. También es probable que hayas recibido algún pitazo si eres tú quién ha tenido dicha equivocación.
Lo interesante está en las palabras que se dicen según el "lugar" que ocupas. Si has tenido que frenar bruscamente para no golpear un vehículo que incumplió una norma, es muy probable que insultes y digas: "¡mira por dónde vas!", o cualquier derivado. Y rara vez dirás: ¡puff, menos mal que pude frenar a tiempo, porque este conductor se despistó!.
Pero si eres tú quién se despista, y escuchas los improperios que otra persona está dirigiendo hacia tu acción, la mayoría diría: "¡Es que tú nunca te equivocas!" seguido de cualquier palabra malsonante. Y rara vez escucharás un: "¡Qué susto se ha llevado, con el acto que acabo de hacer!".

Puede que leyendo esto sientas tentación de reir, porque ocurre diariamente en la carretera. Pero cuando es un niño quién se equivoca, y recibe frases "duras" en lugar de frases "comprensivas", la "cosa" cambia. El niño, la niña, están grabando su modo de actuar ante la vida. Estan grabando si son buenas personas. Tú mismo, tú misma, cuando fuiste niña, niño, grabaste en similares circunstancias, todo lo que hoy piensas de tí.

Una habilidad importante como madre, como padre, es entrenar el control y la responsabilidad sobre nuestras emociones. Y así no pedir a un peque que controle factores, que por edad aún no ha aprendido. Y sobre todo, y sabiendo que los niños aprenden en su mayor parte através de la imitación, pues modelar lo que nos gustaría que incorporen en su vida. Responsabilidad y autogestión en sus emociones y comportamientos...

Teresa García.
Psicologa clínica.
Sin Castigos

jueves, 19 de enero de 2012

Parece un desahogo


La entrada de esta noche tiene más parecido con un desahogo que con información, pero no te confundas, porque tiene información, y mucha.

Muchas personas se preguntan qué lleva a una persona joven, en la "flor" de la vida a autolesionarse, no es fácil comprender a quién se hace daño.
Después de una tarde de trabajo, escuchando a personas que se sienten desgraciadas, tengo una pequeña teoría. Bastante simple además, esas personas, las que se autolesionan, piensan que nadie les echaría en falta si fallaran. Por eso coquetean con lo que daña, a veces llegando al punto más serio, quitarse voluntariamente lo más preciado que tienen, la vida.

Las personas que están alrededor no comprenden sus almas atormentadas. También sufren viendo a alguien que se autodestruye, incapaces de regalarle lo que realmente les sanaría, una pizca de cariño, aderezado con algo de respeto. Un abrazo, cargado de sincera escucha, escucha sin doblez, sin pedir, sin esperar. Escucha atenta y relajada. Algo gratis y que pocos estan entrenados para dar...

Las personas que necesitan escucha, no tienen edad. Pueden ser bebés con pocos meses, adolescentes, jóvenes, adultos o ancianos. Pueden tener cualquier título: hijo, hija, padre, madre, hermana, hermano.
Así, en esta ocasión hablo de la herramienta más preciada, paradójicamente la más barata y menos entrenada: La escucha. Ese bálsamo que calma un corazón atormentado. Escucha a las personas que tienes a tu lado...

Teresa García.
Psicologa Clinica.
Sin Castigos

jueves, 12 de enero de 2012

Rincon de la calma II


Tanto los grandes como los pequeños, experimentamos emociones, unas placenteras, otras no. Cuando una emoción displacentera sobrepasa la capacidad de "control" de un organismo, aparecen las famosas rabietas. El modo de expresión en una rabieta varía según sea un adulto, un adolescente, un niño o un bebé. Más tienen en común la respiración, que se convierte en agitada. Tomando esto en cuenta, una de las opciones para ir proveyende el rincón de la calma es la respiración abdominal. Teniendo en cuenta que los niños tienden a imitar más que a obedecer, la recomendación suele ir para los padres y madres, ya que si ellos lo hacen primero, los niños y niñas se interesarán en lo que están haciendo, y será más fácil que quieran aprenderlo.

Cuando estés enfadada, estresado, agobiada, inclusive cuando estés triste, informa a tu hijo, informa a tu hija. Dile que esa emoción aparece cuándo encuentras cosas que no te gustan, pero que resolver lo que no te gusta es más fácil haciendolo con calma. Por eso vas a hacer unos ejercicios que te ayudarán a calmarte.

  • Puedes hacerlo sentada o acostada: Pon las manos sobre tu vientre, así sentirás como se llena de aire en cada inspiración, y cómo se vacía en cada espiracón.
  • Chequea lo que sientes después de cada respiración completa.
  • Comenta con tu hijo, cada vez que encuentras una mejora en tus emociones.
  • Pídele, si está a tu lado, que ponga su mano en tu vientre, así el mismo comprobará el movimiento del vientre con la respiración.
Este pequeño ejercicio mostrará a tus pequeñines que aún teniendo emociones displacenteras, son personas. Qué precisamente por ser personas, aparecen las frustraciones, y sobre todo, que no estamos indefensos ante las emociones "negativas", sino que nosotros tenemos la capacidad de manejarlas.

Teresa Garcia.
Psicologa clínica
Sin Castigos

jueves, 29 de diciembre de 2011

La sociedad castigadora


Hoy he leído un artículo muy interesante de Juan Soto en el que habla de la actuación de las personas ante la visión del dolor de un niño que está recibiendo un trato inadecuado (un maltrato). Dice que todos miran hacia "otro lado" ante la visión del dolor. Y ciertamente, eso es lo que sucede en la inmensa mayoría de los casos.

Cuando la cantidad de personas que está dispuesta a renunciar a los castigos y premios, es tan minima, tan minoría como en nuestra cultura actual, simplemente no ves otra salida. Lo que ayudaría al niño/niña que está recibiendo el dolor que los adultos no han liberado (si, eso es un maltrato, un adulto liberando su dolor sobre el más débil, un niño) es la reeducación del padre/madre.

Yo veo a niños en esta situación, y ¿qué alternativa se propone? Pues prácticamente las explica todas en el artículo. Pero es que los de "blanco", "negro" y "gris", también fueron niños. Ellos también necesitan ver la sociedad desde una óptica diferente a la del "premio-castigo". Por eso, en los talleres a padres y madres, "Educar Sin Castigar", y en los talleres de crecimiento personal, "creando mi realidad", el primer paso es encontrar una alternativa válida y efectiva a los premios y castigos.

Teresa García.
Psicóloga Clínica.
Sin Castigos.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Manipulación


La inmensa mayoría de los adultos reaccionamos a los premios y los castigos. Esta cultura, basada en el control limita la autovaloración positiva y en muchos casos la impide.

Las consecuencias del control son de muchos tipos, pero hoy hablo de una de las más duras, la manipulación. Por una experiencia muy cercana, he sido testigo directo de cómo una persona adulta manipula a cientos de personas adultas mediante los premios y los castigos.

También he observado la reacción de algunas de esas personas, buscando el “refuerzo positivo” del adulto, que descaradamente les estaba manipulando. Una de esas personas, una mujer, con un bebé de pocos meses, que en pleno puerperio escribe una carta agradeciéndole sus palabras. Y eso que ella ha recibido un trato muy vejatorio por parte del manipulador, que no es su esposo, es alguien ajeno a la familia.

Y hoy, me pregunto en silencio y con algo de tristeza, ¿qué diferencias encontraría en el mundo si no existieran los premios y los castigos? ¿el manipulador, lo haría si no hubiera sido castigado y premiado en su infancia?


Teresa Garcia.

Psicologa clínica.

Sin Castigos

jueves, 15 de diciembre de 2011

Gestionar las emociones


En muchas ocasiones recibo, mientras hago una terapia o un taller, la pregunta que parece imposible de responder. Los padres y madres encuentran difícil encauzar la frustración en los peques.

La conversación comienza aproximadamente de este modo: "En xxx (en la x pon tú la situación que consideres) ya no sé que más hacer. El/la niña se pone insoportable, chilla, insulta... Y claro "tengo que" corregirle, porque sino ... (en los puntos suspensivos, pon lo que tú consideres).
Esta situación está vista únicamente desde una perspectiva, la perspectiva del adulto. La perspectiva del niño o niña no está presente. Y efectivamente el padre, la madre, tienen razón, "no pueden" resolver la situación.

En mates, en su momento, cuando lo estudiaste en el cole, instituto y universidad, te avisaron que antes de resolver tuvieras en cuenta todos los datos. Porque cada dato contenía una parte de la solución. Quién no tenía esto en cuenta, no conseguía resolver los problemas, estoy segura que lo recuerdas. Pero esa información la tienes confinada a la asignatura partícular y aún no la has hecho extensiva a todas las situaciones.
Tomando la situación que relato al inicio, está polarizando la situación hacia los/las menores, y ocultando de la ecuación la emoción que el adulto/adulta está sintiendo.

Lo más importante es comprender que en esa situación están dos personas. Una mayor de edad, y con sus facultades mermadas por la frustración, y otra menor de edad, con sus facultades mermadas por la frustración, y por las habilidades que por edad aún no ha adquirido.

En estos casos se hace completamente indispensable gestionar la emoción. Teniendo en cuenta que, una persona de las dos que están sintiendo frustración, es adulta y tiene la capacidad de encontrar opciones que gestionan la frustración de manera segura. Tiene la capacidad de ponerlas en acción y modelar ante la persona menor un modo seguro de expresar la frustración. Llegaremos a la conclusión de que tanto los/las mayores de edad, como los/las menores tienen derecho a sentir frustración cuando sus deseos se ven truncados. Acepta que "desde" tu frustración es muy difícil, sino imposible gestionar la frustración de tu hijo/hija pequeña.


Teresa García.
Psicóloga Clínica.
Sin Castigos.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Acompáñame Mami..


Ayer estuve brindando el taller presencial "Educar sin Castigar" presencial. Y me encontré con uno de los tantos prejuicios la cultura trata de mantener acerca de las capacidades que los niños han de tener y a qué edad deben conseguirlas.

Me resulta interesante hacer una comparación entre los enamorados y la relación padre/madre-hijo/hija. Cuando estás enamorada quieres ir con la persona a la que "amas" a todas partes. Y esto es bastante literal, desde un paseo a usar el cepillo dental en pareja.

A alguien le podría parecer que es una exageración lo que digo en el párrafo anterior, pero tal vez nunca han estado "enamorados". Uno de los primeros objetivos en el taller es comprender que el "primer amor" de un niño o niña es su mamá y su papá, al menos hasta la adolescencia. Más ese amor se convierte en una lucha...

El adulto piensa que los infantes han de ser independientes. Así la creencia les indica que para que sean independientes tienen que asearse sólos, vestirse sólos, etc. Esta creencia choca frontalmente con el enamoramiento que los peques tienen por sus progenitores. Así el adulto va pidiendole al niño que haga cosas sólo, bañarse, peinarse, etc. mientras el niño necesita que tú le acompañes porque aún está enamorado de tí.

Después llegan los doce, catorce, dieciséis años, y los muchachitos, se enamoran de personas diferentes a sus papis. Y hacen todo solos, desde bañarse, vestirse hasta salir con amigos. Ahora comienza la lucha en sentido inverso. Los adultos, preocupados por dónde estarán sus hijos, qué harán, y queriendo conocer "todo" de su vida. Pero a esa altura de la "película" los "niños" han aprendido que "tienen" que hacerlo todo solos, que tienen que ser independietes...

¿Cambiarían las relaciones si los padres y madres conocieran, aceptaran, y estuvieran preparados para aceptar la corta etapa de enamoramiento de sus hijos e hijas? ¿Tendrían con ellos y ellas una relación afectuosa, como la que tienes con un amigo?


Teresa García.
Psicologa Clinica.
Sin Castigos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Dichosos reyes magos


Por estos días es fácil escuchar algunas conversaciones referidas a los reyes magos de oriente. Desde las más cercanas al comercio: "qué le compro, yo compraré tal, mi madre cual"; hasta las más lejanas a cualquier comercio o religión. Como en cualquier situación, hay diferentes puntos intermedios.

Algo que tienen en común todos los papás y mamás que en estas fechas están hablando de los famosos reyes: el amor por sus hijos e hijas, dar a sus peques lo mejor de lo mejor. Mas ¿alguien está seguro de qué es lo mejor? ¿alguien tiene tal nivel de perfección, que lo sabe?

Teniendo en cuenta que la perfección depende del ojo que "la mira", no es fácil que una persona de un extremo de esta situación, esté en acuerdo con otra persona, que está en el extremo contrario. En esta situación, los extremos "no se tocan". Así las cosas, en un momento determinado, quién decide que a su peque le va a decir "quienes" componen en esta época los tres magos, encuentran la oposición de la mayor cantidad de gente a su alrededor.

Familiares, amigos, "y demás familia", que le preguntarán al peque la pregunta de "rigor" en esta fecha: "¿Qué te traerán los reyes magos?" "¿te has portado bien? sino te traerán carbón". Esta situación pone tanto a los más pequeños como a los adultos en una situación incomoda. Los menores, miran a la persona de referencia para ellos, su padre o su madre, sin saber qué decir.
Esta es realmente la prueba de "fuego" para el adulto. Porque está ante lo que considera un error, esas "preguntitas". El otro adulto, el que pregunta, también cree que es un error que al niño se le prive de la tradición de los reyes magos.

De pronto lo importante no es los "dichosos reyes magos", sino que lo importante es la actuación que tienes ante un error. Porque tu hijo, tu hija está atenta a lo que dices, y lo que haces en todo momento. Ahí se da perfecta cuenta de cuál es tu actuación frente a un error. Está registrando tu reacción, y también qué hacer ante el error, en él/ella, y en otros.

En nuestra cultura, los errores han tenido el peor tratamiento, el castigo, bien en forma física o bien en forma psicológica (pena o ausencia de premio). De pronto te sientes bien, porque estás consiguiendo evitar los castigos con tus peques, pero continúas usando el castigo con los adultos a tu alrededor... por tanto, cuando los peques usan el castigo te quedarás sorprendido, sorprendida, sobre todo si aún no va al cole o guardería. Si en casa no le castigamos, ¿dónde lo vio? Tal vez no es tan verdad que en casa no castigais...

Teresa García.
Psicóloga Clínica.
Sin Castigos

jueves, 17 de noviembre de 2011

Motivos suficientes, no juzges


Imagina que estás en casa y tu hijo, tu hija, te ha dicho que se va a estudiar a su cuarto. Pasada una hora, el niño/niña que aún tiene entre diez y doce años, no ha salido de la habitación. Pasan dos horas, y tampoco. Entonces piensas que el/la peque tiene mucha tarea escolar, y como buen padre/madre, le acercas a su cuarto un "tentenpié", que le de energía para continúar sus estudios.
Entras en la habitación y encuentras a un/una bella durmiente. El chico/chica, se durmió y no tienes idea de cuanto tiempo hace que se durmió.

El primer pensamiento que te viene a la mente, es el que guiará lo siguiente que suceda.
El lunes, en el parque estaba mi hija, de cinco años jugando con una "maquinita" de agua, de esas de insertar aros con las burbujas. Un señor pasó caminando y dijo: "para eso si, para estudiar no, pero para las maquinitas saben más que nosotros". Cuento esto porque el primer pensamiento es aproximadamente similar en la inmensa mayoría de las personas. Poco sabía ese señor de qué mi hija tiene cinco años y está aprendiendo a multiplicar, pero la juzgó por un simple gesto que vio al pasar.

Ese primer pensamiento suele nacer de un prejuicio general, que cada persona que asiste a los talleres que imparto descubre en los primeros minutos. El prejuicio es que los niños son muy listos, que tienen mucha malicia, que cogen la vuelta a los adultos y hacen lo que les da la gana. Y en el caso de los estudios, el prejuicio se extiende a que los niños no quieren aprender, no están interesados en aprender. Este modo de pensar te conduce a un conflicto con los menores de la casa, y de la escuela también.

Supón que te enfadas con el niño/niña, al verla dormida. Y le dices frases del estilo de: "preocupandome por tí, mientras tú duermes", "pero estás durmiendo, serás gansa (holgazana, perezosa, etc.)"... o cualquier variación de este tipo. Si te preguntaran la causa del conflicto, posiblemente dirías que el comportamiento del menor, de la menor, lo ha provocado... Pero después de leer esto, ¿estás seguro/segura que es el comportamiento del peque el generador?


Teresa García.
Psicologa Clínica.
Sin Castigos